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Patas a las culebras

Por SANDee

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¡Ándale! Decomisaron más de tres mil pastillas de Viagra… pero de la “imi” (piratas pues), mismas que iban como si nada por el metro del DF y según la COFREPIS también detectaron locales en las paradas de ese sistema colectivo de transporte en donde se venden al público.

Desafortunadamente, todos los medios dan más o menos la misma nota, -como que es el mismo boletín que les llegó a todos-, no dice ni cómo fue que detectaron el cargamento, ni de donde proviene la mercancía ni mucho menos cómo le van a hacer para destruirla, -si es que se planea destruir-.

Lo que sí se dice es que en el speech del mero mero de la COFREPIS en el Foro Internacional sobre el Combate al Mercado Ilegal de Productos para la Salud es que en los 2 últimos años se han destruido 100 toneladas de medicamentos en 11 estados del país, Michoacán incluido, (of course).

Y aunque también se informó que se había multado a los que venden el Viagra pirata, tenemos que admitir que si hay demanda hay oferta, a poco no.

Se supone que este medicamento se diseñó para los señores ya entrados en años, que han visto su capacidad sexual disminuida por la misma edad, por enfermedades o por operaciones quirúrgicas.

Cuando un hombre joven -aparentemente saludable- nomás no puede cumplirle a su pareja, entonces tendría que ir al médico para averiguar qué le está pasando y que sea su doctor, quien apoyándose en historia clínica y análisis, le recete la pastillita azul del amor.

Así, el doctor también le advertiría al paciente que hay efectos secundarios que van desde dolores de cabeza, malestar estomacal y enrojecimiento facial hasta broncas de la vista como daltonismo (no distinguir colores) o no poder…ejem, “bajarle a la enjundia”, o sea, ejem, el efecto contrario a lo que se padece.

Pero no, en una cultura en la que la automedicación es normal y se obvian los requisitos, se prefiere lo pirata sobre lo original, por eso hasta en los puestitos del metro se vende el Viagra que idealmente se vende solamente con receta.

¿De verdad serán muchos los que “no pueden”? ¿De verdad necesitarán la pastilla para “elevarse”? ¿Les faltará el romance y el tiempo para “ponerse en onda”? ¿Sabrán los riesgos que corren? Quién sabe, total, cada quien su cuerpo.

Lo que sí preocupa es a dónde van a parar los medicamentos pirata, ¿se guardan en bodegas hasta que se desintegran? ¿Cómo los destruyen? Por favor Santo Niño Fidencio: ¡Que no las echen al caño y por lo tanto, a lagos, ríos y océanos, pliiis!

Twitter :@Rockforlife6

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