La efímera vida humana/ By @Oswaldísimo

La efímera vida humana

o el adiós a Macondo desde la República Ofuscada

de la gran México-Tenochtitlan a 2014 años de

nuestro Señor Jesbú, según el calendario gregoriano

Por: Oswaldo Calderón

“Uno no es de ninguna parte mientras

no tenga un muerto bajo la tierra.”

Gabriel García Márquez

Actor de la vida, intérprete de mis sueños, drag queen por terquedad, escritor sin fama, ensayista sin futuro, cuentista a ratos, poeta fracasado, pero principalmente buen hijo, mejor amigo y con fecha de caducidad. Mi espacio personal: http://vampirujeando.blogspot.mx/ , Espacio literario dedicado a la diégesis de la vida y la narrativa vital de cada individuo; la poética urbana y sus personajes citadinos formaran parte de la dramaturgia coloquial; al final las historias metropolitanas serán las protagonistas del cuento de nunca acabar.
Actor de la vida, intérprete de mis sueños, drag queen por terquedad, escritor sin fama, ensayista sin futuro, cuentista a ratos, poeta fracasado, pero principalmente buen hijo, mejor amigo y con fecha de caducidad. Mi espacio personal: http://vampirujeando.blogspot.mx/ , Espacio literario dedicado a la diégesis de la vida y la narrativa vital de cada individuo; la poética urbana y sus personajes citadinos formaran parte de la dramaturgia coloquial; al final las historias metropolitanas serán las protagonistas del cuento de nunca acabar.

Cuando los discursos vienen de allá arriba, de más alto, más alto que el cielo y más allá, donde los pinos tienen moradas y mudan de piel cada seis años, esos discursos para aquellos que se van parecen epitafios sin alma, se miran sin forma como los fantasmas que los dicen, cuando el discurso viene de la mano de la institución carece de espíritu, el protocolo lo limita y las palabras mueren, algunas desmayadas sin sentido y otras vuelan como mariposas amarillas para morir también.

Porque según el aparato institucional, García Márquez es “el más grande novelista de América Latina todos los tiempos.” No sé usted, pero a mí en lo personal, me gusta García Márquez menos que Carlos Fuentes o Cortázar y más que Vargas Llosa; por encima de estos fenómenos sociales y de mercadotecnia (sin por ello negar su talento), prefiero otros autores de novela, crítica literaria, ensayistas, cronistas, poetas, cuentistas o dramaturgos.

“El lector desesperado (más aún el lector de poesía desesperado, ése es insoportable, créanme) acaba por desentenderse de los libros, acaba ineluctablemente convirtiéndose en desesperado a secas. ¡O se cura!”

“Una mañana difícil de sortear, aun para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como ésa.” “Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué.” “No hubo presagios que anunciara los hechos. O tal vez los hubo, pero no supe interpretarlos.” “Un misterioso acontecimiento se produce en esos momentos: anochece.” “Sin duda alguna su vida era extraña, porque a veces una esperanza apresurada lo lanzaba a la calle.” “Empezó a ver anillos verdes que giraban vertiginosamente, abrió los ojos.” “De pronto, un estremecimiento encrespa todavía más aquella mole intranquila. Luego, un silencio que por lo universal asusta y emociona, uno de esos silencios, precursores de algo extraordinario.” “¡Ese hombre era un mago!” “Para entonces el olor a rosas que su cuerpo despedía había llegado muy, muy lejos”

“El agua que goteaba de las tejas hacía un agujero en la arena del patio. Sonaba: plas plas y luego otra vez plas en mitad de una hoja de laurel que daba vueltas y rebotes metida en la hendidura de los ladrillos.” “Quisiera no haber visto del hombre, la primera vez que entró en el almacén, nada más que las manos; lentas, intimidadas y torpes, moviéndose sin fe, largas y todavía sin tostar…” “Aquí viven los héroes del snobismo (o los pensionistas de un manicomio abandonado).” “El aguacero cesó de pronto como había empezado, y el sol se encendió de inmediato en el cielo sin nubes, pero la borrasca había sido tan violenta que arrancó de raíz algunos árboles, y el remanso desbordado convirtió el patio en un pantano.”

“El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:

-Mierda.”

Bibliografía:

Fue en “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas”, cuando esos, “Los siete locos” a los que llamaban “Los detectives salvajes”, en una “Conversación en la catedral” sobre “La invención de Morel” o jugando “Rayuela” con “Pedro Páramo” cuando “Los recuerdos del porvenir” me inundaron “Como agua para chocolate”, recordé “Las Manos de Mamá”, su “Corazón tan blanco”, tan “Santa” y su “Dulce compañía”; “Los adioses” y “El amor en tiempos de cólera” me decían que “La tregua” había llegado, jamás conoceríamos “El lugar sin limites” “Antes que anochezca”; ahora todo es irreal acá, “La virgen de los sicarios”, “La tejedora de coronas” nos protege en esta “La ciudad de los prodigios”, de “Luna caliente” y “Plenilunio”. Un “Luto humano” se cierne sobre México y Colombia, “La visita del tiempo” que será más bien como “La burla del tiempo”, es innegable; “Cartas cruzadas” se vislumbran a “La velocidad de la luz”, el aire huele a “Plata quemada” en esta capital “Lumpérica”. Ahora hay un “Temblor”, es la “Historia del silencio” de aquellos que se van, “Los fantasmas” serán “Los vigilantes” de esta ficción, “La novela luminosa” de nuestros días. En fin “Glosa” más o menos en el lenguaje de “Carreteras secundarias”, ya vendrá “El tiempo de las mujeres”, que liberadas o no, sólo puedan decir: “Tengo miedo torero”.

Queridos lectores, este es mi último texto que publico por acá, gracias a todos por sus tan amables y críticos ojos. Retomaré mi quehacer literario en mi espacio personal que he dejado en el olvido: http://vampirujeando.blogspot.mx/ por si gustan echar un hojeada.

Agradezco de forma particular a todas las personas que hacen posible este singular espacio. A mis compañeros escritores y demás fetiches literarios. ¡Hasta pronto!

Lehaim.

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