Journal Rebel…El día siguiente

Siempre habrá un día siguiente, como todo en la vida, incluso aunque en este momento signifique que 9 chicas más no regresarán a casa. Y mientras nada cambie, tendremos que encontrar una manera de resistir todo este peso que cae sobre nuestros hombros antes de que sea demasiado tarde.

By: Itzia Ramos

ITZIA

Los vidrios se rompen, los monumentos se llenan de pintura, las personas se van y no regresan. Y cuando se termina la noche, cuando abrimos los ojos, todo debería ser diferente.

Pero no parece serlo.

El Ángel debe arreglarse para las fiestas patrias , así que antes de que el Sol salga, decenas de trabajadores y trabajadoras explotadas cargan cubetas de agua. Una junta extraordinaria de restauración decide qué presupuesto canalizarán para terminar con el trabajo a tiempo, y el mundo, que por un momento parecía haberse detenido, vuelve a girar.

La prensa cubre las mismas noticias. Las mujeres siguen apareciendo en las fosas, los baldíos, sus cuerpos sin vida un recuerdo de la persona que alguna vez fueron; la misoginia sobresale en todas partes, observo como las palabras y los chistes y las miradas y el acoso se convierten en pequeñas piedritas que cargamos en nuestro estómago. Y el mundo vuelve a girar.

Así que volvemos a las pequeñas luchas. Al feminismo de susurros e imágenes con las que la gente pone sus ojos en blanco antes de seguir. A las conversaciones incómodas, a los pequeños grupos juntándose para resistir y el miedo colectivo que intentamos pelear.

Siempre habrá un día siguiente, como todo en la vida, incluso aunque en este momento signifique que 9 chicas más no regresarán a casa. Y mientras nada cambie, tendremos que encontrar una manera de resistir todo este peso que cae sobre nuestros hombros antes de que sea demasiado tarde.

El cinismo en este país seguirá como siempre, manifestándose en la secretaria de Mujeres pidiéndonos que dejemos de victimizarnos o en la bandera que ondeará este 16 de septiembre en el Zócalo, en un grito que celebra un país que nunca ha existido, un estado de derecho que suena a un sueño imposible, una libertad que brilla por su ausencia en las miles de vidas perdidas. He perdido la fe en nuestro Estado y la he reemplazado con ira, tristeza y miedo, porque ya no creo que hagan algo bueno por nosotrxs si no les ponemos antes entre la espada y la pared.

Es fácil perderse con tanto poder en las manos. Si tan sólo dimensionaran todo lo que están causando…

Mañana me despertaré como cualquier otra mañana, al igual que miles de chicas. Y le rezaré a todas las deidades que existen y existirán que no sea yo mañana la que no regrese. Que no sea este mi último día siguiente.

Itzia Ramos, estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y de los tacos al pastor con piña. Escribe poesía en su tiempo libre.

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