
STAFF/@michangoonga
Hace exactamente un año, una explosión provocada por una pipa de gas LP en el oriente de la Ciudad de México dejó 32 personas muertas y 63 más heridas. Entre las víctimas también hubo animales, como Cereza, una perrita callejera que se encontraba embarazada cuando quedó atrapada en el fuego.
La perrita sufrió quemaduras de segundo y tercer grado y llegó al refugio Huellitas Amor Sin Fronteras en estado crítico, además de presentar desnutrición y anemia. Debido al sufrimiento fetal, tuvo que ser sometida de emergencia a una cesárea para intentar salvar a sus cinco cachorros.

Sin embargo, la tragedia continuó durante los días siguientes. Tres cachorros murieron, y una semana después, otro perdió la vida, dejando únicamente a Cereza y a Cerecito, el pequeño que logró sobrevivir de la camada.
La recuperación de ambos fue larga. Cereza tuvo que enfrentar varias cirugías para retirar tejido quemado y permaneció hospitalizada durante semanas, mientras el refugio buscaba recursos para cubrir los gastos veterinarios.
En octubre de 2025, Huellitas Amor Sin Fronteras anunció que Cereza y Cerecito serían adoptados por la propia familia del refugio. Finalmente, el 7 de noviembre dejaron la veterinaria y llegaron a su nuevo hogar.
Meses después, en marzo de 2026, Ana Silvia Díaz, rescatista independiente y parte de “Huellitas, Amor Sin Fronteras” compartió una fotografía de Cereza completamente recuperada y durmiendo tranquilamente, muy lejos de las condiciones en las que llegó tras la explosión.
A un año de aquel 10 de septiembre, Cereza y Cerecito representan una historia conmovedora y de supervivencia que dejó aquella tragedia.
