Rebelde a los 15…De adioses y otras despedidas.

By: Itzia Ramos 

ITZIA

En francés, cuando te vas a despedir casualmente de alguien debes decir, por ejemplo, salut que es algo como «nos vemos luego» pero nunca, nunca, nunca adieu (sí, adiós). Mi maestra nos decía «cuando usas adieu es que ya no vas a ver a la otra persona ni cuando se mueran».

Las despedidas son difíciles, más cuando son voluntarias. No me refiero solamente a rupturas amorosas (que son las más famosas), existe de todo: cortar lazos con amigxs, familiares, compañerxs… y creo que no se tiene la consciencia de que son posibles, de que están bien, de que pueden ser necesarias. Temporales o permanentes, no deben ser violentas, trágicas y dramáticas para ser válidas.

No puedo decirles en qué situaciones es una buena idea cerrar el capítulo y en qué no. No hay una lista o una fórmula, sólo un requisito que parece de mala comedia de amor: lo sabes. Tal vez ya no te sientes a gusto, tal vez tú cambiaste, tal vez la otra persona cambió, tal vez pasó algo que no quieres arreglar, etc etc etc y sabes, hay algo dentro de ti que sabe que es tiempo de seguir.

Y entonces pasa como un curita, que tienes que quitar de un jalón para que duela menos. Se siente extraño, como si estuvieras olvidando algo en algún lugar y no sabes dónde. Entre más cercana era la relación, más lejos se siente ese lugar.

Parece que es imposible olvidar, que es lo que más quieres hacer… pero el punto no es borrarles completamente de nuestra vida sino aprender a vivir y querer lo que nos dejaron.

«Tu cara sólo figura en fotos viejas,

y tu sonrisa ya no me duele.

Tus regalos se han convertido

en objetos y nada más,

no puedo recordar tu voz…

he olvidado la manera de encontrarte.

 

De ti sólo me queda una canción,

4 minutos y 9 segundos

donde la letra no significa nada

más que el sonido de nuestras voces desafinadas.

 

Y por un momento puedo olvidar

el caos del puente, antes del último coro

antes de que tomara mis cosas para no volver.

Por un segundo entiendo,

te entiendo, ahora entiendo

y te perdono sin doler.

Te perdono por primera vez.»

Para quién sea que esté leyendo y necesite esto, sabe que estarás bien. Tomará tiempo, pero lo lograrás, seas quien tomó la decisión o a quien despidieron, vas a llegar al otro lado del túnel. Por ahora lo mejor que puedes hacer es esperar (y escribir, muy recomendado)

Nos veremos la siguiente semana.

Itzia Ramos, estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y de los tacos al pastor con piña. Escribe poesía en su tiempo libre.

 

 

 

 

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