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Polírica…¡Closeteros, salgan a la calle!

 

By: Vania Montes

vania

“Quien ve el mal y no protesta, ayuda a hacer el mal”.

 Martin Luther King

 

En internet he encontrado cualquier cantidad de basura producto de lo que la televisión reproduce como ideología. Escuché a Paco Ignacio Taibo II decir esto en una entrevista hace algún tiempo mientras protestaba sobre la avenida Reforma en Ciudad de México, cobijado por el artículo noveno de nuestra carta magna, vigente desde 1917 y que delimita perfectamente dos derechos fundamentales: el de reunirse libremente y de asociarse bajo premisas concretas.

Este sábado también se reunieron, ahora más de cuatro mil personas y en el Centro de la ciudad de Morelia para realizar una colorida marcha, la del orgullo gay. Dicen mis alumnos que el hecho de que puedan salir a la calle haciéndose visibles, gritándole al mundo que defenderán como sea sus derechos, es un símbolo de que estamos creciendo como ciudad, tal vez como nación; pero otro alumno se molestó porque se atrevieron a gritarlo en la calle y cerrando una calle desobedecían al orden impuesto. Me dio miedo. Pienso en qué está pasando con este país donde  ya no se nos permite decir nada, ni a quién amamos.  El orden impuesto con miedo confronta a los ciudadanos y de ahí toma su motivación para criminalizar la protesta.

No fue el caso, la autoridad no reprimió la marcha del orgullo gay, entre otras cosas porque estaba espléndidamente organizada, y eso me dio una luz en la humanidad, pero quienes censuraron la expresión de este grupo LGBTTTI+ hace que vea con desesperanza la falta de sensibilidad de la ciudadanía y sobre todo la desinformación de quienes se quejan por el tráfico que provocan las manifestaciones y hablan de “las locas o maricones” con arrogancia de semental.

Nadie insultó a los médicos que salieron también a las calles a manifestarse porque las inconformidades sociales nos están rebasando, porque las reformas en materia de salud también nos están dejando sin derechos a todos (nada más democrático) y no hacemos nada. Ellos sí, la comunidad LGBTTT+ está haciéndose visible, exigiendo sus derechos, diciendo “Aquí estoy y no me vas a ignorar”…

Yo en cambio recrimino a los que no se manifiestan, ese permanecer pasmado ante la vida me parece más violento que cualquier maestro de la CNTE lanzando sus cohetones. Me espanta, más que indignarme, que se lancen opiniones sobre algo que se desconoce, porque dudo mucho que todos sepan lo que es no poder caminar tranquilo por ese parque que construyeron con sus impuestos, tomando de la mano a la persona que se ama, como si el amor ofendiera… los que discriminan hablan desde su falsa superioridad sin conocimiento de causa, decía, y habría que imaginarse  bajo qué condiciones vive una persona que por miedo a ser violentada no se siente libre de decir quién es, pero entiendo que éste también es un círculo vicioso… y que también por ignorancia este país le abona más a la intolerancia que a la defensa de los derechos, no digamos humanos, que cada vez lo son menos.

Observé con horror, esa es la palabra, como los opinólogos de las redes sociales se vuelven cada vez más agresivos y olvidan que gran parte de la evolución de la humanidad se debe a que teniendo derecho o no, siempre protestamos. La del sábado para mí fue una bonita protesta pacífica y pensé en Gandhi, no se me ocurre un mejor ejemplo de un ícono pacifista, él protestó contra los ingleses y logró la autonomía de la India en la marcha de la sal, por decir solo un ejemplo de cómo protestar es útil.

Pues bien, yo celebro que este país esté protestando, que exhiba en las calles su causa, que nos despierten del letargo si es lo que significa; es más,  ¡qué bueno que no todos estamos de acuerdo!, eso quiere decir que estamos pensando cosas. Algunos queremos luchar primero por la tolerancia, contra la indiferencia y tenemos que hacerlo en las calles, porque la indiferencia es tal que si no te cierran el centro comercial o la avenida principal no te das cuenta de que el otro existe.

Protestar y disentir es un derecho humano y aunque no creo que las marchas sean la única alternativa de presión, son lo que hay mientras no tengamos mecanismos de participación ciudadana real y la indignación siga en aumento, la violencia contra la comunidad gay crecerá y en las charlas de café seguirá siendo gracioso ofender a alguien diciéndole “joto o machorra”.

Yo celebro las consignas: “CLOSETEROS, SALGAN A LA CALLE” y celebro que la gente no se calle, que no agache la cabeza porque lo único que es reprochable en las calles es la indiferencia. Cada día me convenzo de que o luchamos con lo que tenemos para cambiar a este país, para que cada uno de nosotros sea visto como humano o nos sentamos a esperar a que la libertad se exhiba en los museos.

*Vania Montes, nació en Morelia Michoacán en 1982, es licenciada en Derecho, estudió lengua y literaturas hispánicas, es escritora del No, activista social y adoradora de Lila Downs. Actualmente es integrante del Consejo Estatal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y la Violencia.

 

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