#Morelia15- Pensamos Que Era Un Cuete Y Nos Explotó Una Bomba: MaryChuy

Remodelaron la plazita para que nosotros no recordemos, pero eso ahí está, ahí pasó y nosotros estamos aquí como testigos.

STAFF/ Eliza Flores.

Cuando pienso en ese día lo primero que se me viene a la mente es “júrame que no vas a ir hoy en la noche al grito, ¡jurámelo!”, lo juré, pero aún así asistí a la conmemoración de la Independencia de México en el año 2008. Hoy conocí a María Jesús Vázquez, víctima del atentado terrorista de ese día, si contáramos nuestra historia al mismo tiempo escucharían eventos relatados de la misma manera.

Escuchar a MariChuy, como le dicen de cariño en casa, es doloroso, su historia comienza como cualquier noche normal de fiesta, toda la familia estaba reunida en la Plaza Melchor Ocampo, terminaba el concurso de bandas de guerra y decidieron tomar un lugar en la plaza desde donde les permitiría observar en buena medida lo que sucedería en el balcón del Palacio de Gobierno.

Pasaban de las 10:30 de la noche, chispeaba, el ánimo de las personas se sentía en el ambiente, la Avenida Madero albergaba mucha gente en las afueras de la Catedral, todos atentos a lo que Leonel Godoy decía desde las alturas, la multitud estaba pacífica, gritaron ¡Viva México! ¡Viva!, a todo pulmón. La campana fue hecha sonar por quien fuera el gobernador del Estado de Michoacán y los fuegos artificiales comenzaron a escucharse en la tierra y a verse estallando en el cielo.

Mientras la gente disfrutaba de la pirotecnia, una granada estalló entre la gente en la Plaza Melchor Ocampo, los que estuvieron cerca del lugar podrán recordar el sonido, “parecía un cuete” pero al voltear al cielo no se vieron luces en él. En ese momento comprendí las palabras de mi madre, muchos ya sabían lo que pasaría, el atentado de la Familia Michoacana se supo desde el primero de septiembre, las autoridades tenían conocimiento de que quien asistiera sería vulnerable y aún así decidieron continuar con su evento, ese año los comerciantes ambulantes no estuvieron trabajando, todos ellos sabían la razón por la que no se les permitió laborar, «la bomba había sido anunciada«.

Pasaron unos segundos después del estallido, voltee al balcón del Palacio de Gobierno, Leonel Godoy estaba observando todo lo que sucedía debajo de él, a pesar de la distancia se veía preocupado, su voz no era la misma, pero no paró, no alertó a la gente, no volteó a pedir ayuda, solo continuó con la ceremonia del grito de independencia como un mero acto protocolario.

Recuerdo ver salir a una señora con su carreola, tenía ensangrentada una pierna, me asusté, fue cuando confirmé que efectivamente “la bomba” había estallado, la gente comenzó a gritar que había heridos y gente muerta, muchos corrieron, otros tantos se quedaron intentando ayudar a quien podía.

Marychuy estuvo en el lugar, sufrió heridas de gravedad, el hueso de una persona extraña se incrustó en su pierna, solo que ella no lo supo hasta unos días después, uno de sus hijos de apenas 12 años cayó mientras corrieron para salvar sus vidas, pero su pequeño fue pisoteado por la gente que corría despavorida, el que hayan pasado por su cuerpo dejó lesiones de por vida, huesos rotos y traumas psicológicos con los que tuvo que aprender a vivir.

Meses fueron los que María de Jesús pasó en los hospitales, todo terminó con una pierna amputada, pero no fue algo rápido, el proceso para llegar ahí fue largo, primero le cortaron el dedo chiquito, infecciones constantes la mantuvieron hospitalizada y medicada, el hueso ajeno a ella incrustado en la pierna hizo que se le desarrollara un cáncer y fue entonces que los médicos decidieron amputarle la pierna, poco antes de que Marichuy entrara a quirófano para que le amputara su miembro inferior izquierdo, sufrió un ataque al corazón. Su salud sigue delicada, está medicada las 24 horas del día para poder tener una vida “normal”, sin embargo en sus palabras entendemos el sufrimiento y la pena que lleva por sus recuerdos.

“La mente es muy fuerte y vemos la sangre, los cadáveres, los pies volando por ahí”, esos recuerdos nunca se van a ir, los sueños le siguen recordando a Marichuy que es víctima del atentado terrorista perpetuado por el narcotráfico en la capital michoacana, “remodelaron la plazita para que nosotros no recordemos, pero eso ahí está, ahí pasó y nosotros estamos aquí como testigos”, dice María de Jesús con unos ojos que no dejan soltar sus lágrimas, es fuerte, una mujer que ha pasado doce años sin que se le haga justicia.

En el 2008 aún no existía el Registro Nacional de Víctimas (RENAVI), la creación de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) se da con la reforma de la Ley General de Víctimas del 2011, por lo que la Señora María José Velázquez nunca fue registrada como víctima del famoso “Michoacanazo 2008”, hoy en día lucha por sus derechos, exige al gobierno estatal que se le apoye para que pueda ser registrada en el RENAVI por fin llegue a su vida y a su familia la reparación del daño que le causaron las malas decisiones de quienes fueron responsables dentro del gobierno de lo ocasionado a ella y a su familia; ya que asegura que ser víctima de terrorismo no solo la afectó a ella, sus hijos, esposo y ahora nietos siguen viviendo bajo la sombra del ataque de la Familia Michoacana en aquel 15 de septiembre del 2008.

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