Mario Delgado, el culpable

Corre y se esconde. Pocas veces da la cara de la situación

By: Javier Lozano

Qué problema se le vino a Morena a raíz de que Mario Delgado tomó la batuta de la dirigencia del partido. Es obvio que hay amplias diferencias entre la propia estructura del Comité Nacional y los grupos que ya están muy marcados; los juicios se han dividido en torno, primero, a la toma de decisiones en las candidaturas. Las posturas eran desiguales con la secretaria general, Citlalli Hernández, quien, hasta este momento, ha pedido congruencia en el caso de Félix Salgado Macedonio. 

A pesar de que el trato ha sido menospreciado por la avalancha de aspirantes que se registraron, muchos están ahí por capricho de Mario Delgado, y por acuerdo político con los coordinadores de la defensa del voto en las entidades que fueron empoderados por el dirigente Nacional.

Entonces, hasta ahora, el saldo de esa primera etapa ha sido catastrófico para Mario Delgado. Es cierto, hay ventaja clara en al menos 7 estados, sin embargo, esa capacidad se debe única y estrictamente al óptimo momento que vive el presidente, y a la decadencia de la oposición. Ambas concepciones se juntaron y tuvieron como consecuencia una mezcla para adquirir resonancia en los pronósticos del 6 de junio. 

El único responsable de mantener esa tendencia es Mario Delgado y no lo ha realizado del todo. Ganó casi casi por un milagro luego de que Porfirio Muñoz Ledo demostrará capacidad. De hecho, muchos apoyaron su aspiración a pesar de haber recibido la traición en los momentos de definición al no respetar el valor de las encuestas. 

Por esa razón, las protestas se extendieron. La dirigencia Nacional está tomada por militantes y simpatizantes de Morena. Mario prometió transparencia y nunca cumplió. Incluso, no hizo ni un buen papel en el manejo de las candidaturas de Raúl Morón y Félix Salgado Macedonio. Ha dejado ir puntos importantes en San Luis Potosí, Campeche, Chihuahua, Tlaxcala y Nuevo León. 

Pero eso no es todo, hay muchas incógnitas en torno a la determinación del INE de cancelar el registro de los aspirantes de Michoacán y Guerrero. Esa responsabilidad recayó en Mario Delgado y, tal parece, que lo hizo muy mal. Tuvo la facilidad de entregar los gastos de sus coordinadores y los presentó a destiempo, es decir, fuera de la norma. Hubo ilegalidad y las sanciones recaen totalmente en su dirigencia Nacional. 

Ahora, otra polémica y momentos de tensión le tocarán vivir a Morena en vísperas de que el Tribunal Electoral acepte la apelación y pronuncie un fallo. El asunto es complicado, a pesar de que hay confianza, ya que se fundamentó que, el expediente, tiene irregularidades que ameritan sanciones. Además, el proceso se ha ido polarizando. 

Puede haber riesgo de ir sin abanderado si no acatan la determinación de registrar un aspirante en el lapso que determinó el INE, al menos que la sala superior les componga el camino. Mientras eso pasa, el proceso se está desgastando. Se generó un conflicto innecesario con el árbitro electoral que, incluso, fue el mismo que validó el triunfo de Mario Delgado cuando ordenó a su dirigencia nacional a realizar un método de selección a través de una encuesta, recuerdan. 

En ese momento si hubo legalidad y, sobre todo, un ejercicio transparente. Mario Delgado quedó conforme por razones obvias que lo colocaron en un papel inmejorable, sin embargo, ahora, desafía la veracidad de las normas y lo único que provoca es más crisis en el partido. 

Finalmente, todo esto es culpa de Mario Delgado. Actuó mal o por omisión, incluso, pudo haber provocado esta crisis al tratar de recomponer las decisiones que tomó en las designaciones de los estados. No lo sé. 

Pero todo esto es producto de la poca capacidad política que ha demostrado; quitó a aspirantes que evidentemente merecían más; canceló esa posibilidad y olvidó los valores que tanto ha proyectado el presidente Obrador. 

Justamente esa inoperancia axiológica desató una crisis en Morena. 

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