Los medios hoy… Dos Bocas, el desastre que se avecina

La historia es muy simple: #AMLO invitó a cuatro grandes empresas especializadas en construir refinerías (algunas de ellas, según el preciso, con la experiencia de haber construido 200 refinerías en el mundo) y les dijo que quería una para #México con las tres “B” (buena, bonita y barata)

By: Camila Cienfuegos (la Caponera V)

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La historia es muy simple: #AMLO invitó a cuatro grandes empresas especializadas en construir refinerías (algunas de ellas, según el preciso, con la experiencia de haber construido 200 refinerías en el mundo) y les dijo que quería una para #México con las tres “B” (buena, bonita y barata), y además en tiempo récord. Las compañías no tardaron mucho en mandarlo por un tubo porque por el tiempo y la lana que ofrecía el presidente no se podía; así de simple.

Pero aquí no termina la historia, ya que en lugar de recapacitar, el mandatario dijo que la refinería va y la realizaría #PEMEX, empresa que no ha construido nada parecido desde hace casi 40 años. Aunado al desastre natural –pues el proyecto carece hasta de estudios de impacto ambiental, como todas las obras de la #4T-, el proyecto se ha tornado como un pesado lastre que aceleraría la quiebra de la paraestatal petrolera.

EXPERIENCIA CALDERONISTA

Por eso resulta irónico que un personaje como Felipe Calderón hoy fustigue el plan de López cuando en su sexenio también intentó construir una refinería en Atitalaquia, Hidalgo, tras anunciarla con bombo y platillo durante su mandato. Al entonces presidente panista se le cuestionó prácticamente lo mismo que al actual mandatario: la poca viabilidad económica, el altísimo costo, el daño ambiental, el ocaso de la era del petróleo ante las energías alternativas y más limpias; incluso el no haberla proyectado en su terruño, Michoacán. Finalmente, Calderón reculó y decidió mejor ampliar la refinería de Tula. El chiste malogrado del panista costó –a decir de la #BBC- 620 millones y lo único que se puede apreciar de esa intentona faraónica es un muro.

Al final, el proyecto calderonista fue un grotesco desastre financiero. Pero el actual mandatario parece no comprender ni aprender de los errores del pasado y se empeña tercamente en realizar la obra cueste lo que cueste, y ya comienza a percibirse ese pestilente aroma a desastre financiero… igual que se huele con el Aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y una naciente larga lista de elefantes blancos que no tardarán en emanar su fétido olor. La pestilencia se avecina; no lo percibimos hoy pero más temprano que tarde se notará la descomposición.

 

NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA

El riesgo de regalar dinero a ninis estriba en el simple hecho de que a la hora de las elecciones prefieran quedarse a reposar en casa y ni siquiera vayan a votar por #MORENA.

¡Excelente lunes para todooooooooooos!

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