La Opinión de Alejandra Ortega… Los neofascistas, mezquinos y ridículos.

 

 

By: Alejandra Ortega

El tema obligado para el análisis es la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y el coordinador de los senadores del PAN, Rafael Moreno Valle, en un accidente bastante extraño, que deja muchas dudas y que más de uno ha pensado que se trata de un magnicidio.

 

Este hecho ha dejado evidenciado el nivel de polarización en la población, creo que más fuerte del que yo misma suponía, lo cual es muy lamentable, pues al margen del hecho trágico que cobra la vida de ambos políticos y otros tres tripulantes de la aeronave, queda de manifiesto el odio de una parte de la población, hacia el gobierno federal, a quién de inmediato llamaron “asesino” en las redes sociales, pero también por parte de los obradoristas que con expresiones verdaderamente repugnantes por lo carente de sentido común y humano, se referían a la pareja panista recién fallecida.

 

Las frases de odio de uno y otro lado, son muy preocupantes, pues una nación no puede crecer y desarrollarse sanamente en un clima así de crispado y menos cuando parece que el presidente del país sigue en campaña e insulta a quienes lo critican, así sean ciudadanos de a pie, otros políticos o medios de comunicación.

 

Esto es una muestra de cómo será el devenir de nuestro país de ahora en adelante. El presidente de México no transitará por un camino terso y allanado como se pensaba, o como él pensaba. Hay una fuerte y dura oposición de una buena parte de la población, lo que significa que el presidente estará muy vigilado y no se le perdonarán los deslices y errores, como también ocurrió con el ex presidente Enrique Peña Nieto, quien verdaderamente sufrió el bullying del pueblo y que finalmente le costó a su partido la permanencia en el poder.

Pero también queda evidenciada la enorme falta de sentido y tacto político de Obrador, al llamar “neofascistas”, “mezquinos” y “ridículos”, a una parte de la gente, aquella que cree que él y su gobierno son los culpables de los lamentables hechos ocurridos el lunes en Puebla.

 

En la rueda de prensa de ayer, dijo que lo culparon porque hay gente muy enojada por su triunfo, sólo que se le olvida al presidente que quienes estaban muy enojados en este caso, eran ellos, los morenistas, por el triunfo del PAN en Puebla. Y de eso hay constancia en las “benditas redes sociales”, en donde han quedado guardadas muchas de las expresiones de animadversión tanto de Miguel Barbosa, contrincante político de Martha Erika, como del propio López Obrador,  hacia la pareja poblana.

 

No recuerdo a otro presidente de México que se dirigiera así a los ciudadanos, aunque hayan sido éstos enemigos políticos, nunca un presidente se había expresado de esa forma, calificándolos de “mezquinos” o “ridículos”.

 

En el sexenio de Peña Nieto, cuando lo corrieron de la universidad Iberoamericana con insultos y gritos,  ni en esa ocasión se refirió a los estudiantes con palabras tan despectivas. Tampoco lo hizo Felipe Calderón cuando lo llamaron asesino tantas veces y le contaban los muertos, aunque fueran éstos parte del crimen organizado. Nunca emitió calificativos hacia esas personas que lo insultaban.

 

Así vemos a un Obrador que no gusta de la crítica, que no soporta que le reclamen o fustiguen, como todo un… fascista.

 

Y aunque él llame a tener amor al prójimo, a no tener odios y ser buenos para ser felices, al mismo tiempo llama neofascistas a una parte de la población, asegurando que “actúan con fanatismo y odio” y “no tiene escrúpulos morales”. Es decir, una doble moral bastante marcada al criticar aquello de lo que él adolece. Esto, me parece, sólo abona a que haya más encono, más división y malestar en el país.

 

Y no faltaron aquellos que como ya está siendo costumbre, salen a justificar todo al presiente, con expresiones de que “por fin tenemos un presidente con los suficientes… para poner en su lugar a los derechairos”; o “el presidente sólo le puso nombre a las cosas”; o “los 30 millones de votos le dieron autoridad moral para decir lo que quiera”.

 

En fin, que esta estrategia de polarizar a la población, que es bastante conocida y puesta en práctica en muchos países en los que se busca socavar las instituciones de gobierno, pero también a los ciudadanos para hacer una sociedad más frágil y fácil de manejar, nos acerca cada vez más al tipo de países que no queríamos ser, por lo menos la mayoría de los mexicanos teníamos temor a que esto se pudiera convertir en otra Venezuela, la Venezuela del norte.

 

Alejandra Ortega.

 

Contacto: [email protected]

 

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