La Cuarta Revolución…21 Millones En Pobreza: El Peligro De No Actuar Ante  La Crisis En México

Por primera vez en la época moderna del país, México se está enfrentando a un crisis triple de manera simultánea: 1) Crisis sanitaria, 2) Crisis económica, 3) Crisis social

By: Manuel Ochoa

Por primera vez en la época moderna del país, México se está enfrentando a un crisis triple de manera simultánea: 1) Crisis sanitaria, 2) Crisis económica, 3) Crisis social; esta triple amenaza implica el peligro latente de acabar con el bienestar de las personas y familias de manera fulminante, y de romper a la clase media media mexicana como nunca ha sucedido.

El día de ayer se publicó el informe de Oxfam “Vivir al día: Medidas para combatir la epidemia de desigualdad en México”, un informe que pone en claro los riesgos de desatender cabalmente la crisis más importante de nuestros tiempos. Si no actuamos hoy, 21 millones de mexicanos podrían entrar a la pobreza, lo que implicaría perder dos décadas de desarrollo y combate a la pobreza.

 Y es que la pandemia pasará, al menos en cuanto a su alta transmisión comunitaria, pero ahí seguirá la crisis económica, social e incluso la de salud, las primeras dos implicarían la pérdida de medios de vida, el aumento de la pobreza extrema, y la ausencia de empleos bien remunerados, la crisis de salud en una segunda etapa estaría relacionada con la salud mental de todo el personal médico que sufrió un estrés sin precedentes y que además perdieron a varios de sus compañeros; todo lo anterior tendrá efecto permanente en la calidad de vida de millones de personas y familias mexicanas.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha señalado la importancia de tomar medidas de estímulo fiscal y protección social orientadas directamente a las personas menos dotadas para hacer frente a la crisis, incluyendo prestaciones ampliadas por desempleo, la distribución de alimento y la renta básica universal; temas que aún permanecen como tabú en nuestro sistema político y económico, a pesar de la llegada de un gobierno de izquierda que en la práctica no ha hecho más que reducir al Estado, contraviniendo toda política de izquierda.

Acorde al informe de Oxfam, los impactos económicos de la crisis ya se están sintiendo, 28 millones de trabajadoras y trabajadores que laboran en los sectores clasificados como actividades no esenciales podrían ser afectados perdiendo parte de sus ingresos o su empleo en la totalidad, lo que equivale a aproximadamente el 47% de la Población Económicamente Activa.

De estos 28 millones hay personas altamente vulnerables, que se encuentran en grupos de alto grado de marginación geográfica, social y económica; otros no cuentan con acceso a seguridad social, seguridad alimentaria o acceso a servicios de salud, algunos otros incluso viven en hacinamiento, lo que genera riesgos exponenciales de contagio del SARS-CoV-2.

Para atender la triple crisis y prevenir que las desigualdad llegué a niveles atroces, Oxfam propone una serie de medidas múltiples que el gobierno federal y los gobiernos estatales deberían implementar.

Para la crisis de salud propone asegurar el acceso a servicios de salud, saneamiento y agua de manera gratuita y sin discriminación, implementar programas para la promoción de la salud pública que mejoren el conocimiento y las prácticas de higiene, asegurar la difusión de información confiable, oportuna y accesible respecto a qué es el COVID-19.

Para la crisis económica propone para que las personas con seguridad social no pierdan su empleo, subsidiar los costos de los trabajadores y no los costos de la empresa sustituyendo las cuotas para el seguro social o subsidiando parte de la nómina, el apoyo a las empresas deberá estar condicionado al no despido de ningún trabajador y dirigiendo el subsidio a los sectores más afectados, como el turismo, los servicios, los restaurantes y/o la manufactura, excluyendo del subsidio a empresas de sectores que se han beneficiado por las medidas de aislamiento.

En cuanto a las personas sin seguridad social, proponen dotarlos de un apoyo monetario, directo, mensual y no condicionado, o renta básica, igual al valor ya sea de la línea de bienestar mínima urbana de febrero 2020, este apoyo deberá entregarse como mínimo durante los tres meses que durará la crisis más inmediata, con posibilidad de extenderlo a cinco meses.

Como respuesta a la crisis social, propone expandir las capacidades de servicios de cuidados dirigidos a grupos en situación de vulnerabilidad, destinar más recursos a los programas contra la violencia de género, y establecer mecanismos de priorización a partir de vulnerabilidades y desigualdades.

Todas estas medidas son un camino progresivo para mitigar los efectos negativos de la triple crisis que estamos experimentando. El peor camino es el de la inacción, si eso sucede, como parece ser hasta ahora, las desigualdades existentes se profundizarían tan gravemente que tardaríamos una generación entera para poder recuperarnos, ese es el peligro de la obstinación, la terquedad, y la insensatez.

 

 

 

 

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