JornalRebel… Cambios

By: Itzia Ramos

ITZIA

A mí lo que más me cuesta es describirme. Parece que persigo una personalidad estable, porque cuando encuentro algo con lo que me identifico, decido buscar otra cosa. Y otra cosa. Y así sucesivamente. 

Mis amigos tienen un chiste, que cada vez que van a mi casa se encuentran con un cuarto nuevo. Cuando me entra la inspiración, cambio mis muebles de lugar y todo lo que tengo en las paredes hasta encontrar algo que me guste (por unos meses).

No creo que sea algo malo… ya no, al menos. A las personas les gusta decirme que es algo temporal de mi ser adolescente que se irá en algún momento, cuando no me de cuenta. “Los cambios siempre pasan cuando estás demasiado ocupada para darte cuenta» agregan, en un tono tranquilizador, como si debiera preocuparme. 

Yo no entiendo cuál es el problema de que no pueda encontrar tres adjetivos constantes en las dinámicas (muy incómodas, por cierto) de presentación, o que cada mes tenga un nuevo pasatiempo. Las personas somos seres cambiantes, ¿por qué relegarnos a una sola etiqueta?

El tiempo pasa por algo. La vida te jala, te tira y te hace dar unas vueltas bien mareadoras que no te imaginas: plantarse y esperar a que todo se quede del mismo modo es irracional (y lo dice alguien que hace un año escribía sobre su necesidad de encontrar una forma de ser para encerrarse en ella). 

Claro que algunas situaciones no cambian, tan sólo he aprendido a no esperar de ellas lo que no esperaría de mí (entiéndase, estancarse) y valorarlas por ello. Creo firmemente que uno de los peores errores que podemos hacer es creer que las cosas son para siempre, las buenas y las malas. Este día también pasará, habrás con suerte aprendido algo de él por lo que serás una persona diferente que ayer. 

(también aplica el memento mori, siento decirte que algún día te vas a morir y ese que va a ser un cambio)

Si existe un punto en la vida donde nos sentamos y nos quedamos con lo que tenemos, donde podamos dejar de buscar nuevas cosas, lo aceptaré en su tiempo. Hoy, sin embargo, no me veo en una posición donde el mundo deje de ser una posibilidad, donde ya no haya tantas cosas que aprender, donde se me acaben los pasatiempos. Donde, quién sabe, deje de mover mis muebles de lugar y los deje hacer contornos en el piso con su polvo.

No lo sé. Los tiempos cambian cuando menos lo esperamos, ¿no? 

Itzia Ramos, estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y de los tacos al pastor con piña. Escribe poesía en sus tiempos libres.

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