Hechos y deshechos… Michoacán sin democracia  Parte (I)

La sinopsis está apoyada en una recopilación cualitativa de testimonios que narraron puntualmente algunos alzamientos sociales en uno de los principales bastiones y semilleros la lucha social del país: Michoacán. Asimismo, esta manifestación fue aportando datos a través de la crónica e investigación de Pascal Beltrán del Rio en “Michoacán, ni un paso atrás”.

By:  Javier Lozano

 

Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica. Allende, Salvador (1970)

Era la época de los años 80. En Michoacán, se empezaba a promover una tendencia que en particular, comenzaba a tomar auge bajó la tutela de grandes activistas y protagonistas políticos que clarificaban un giro a la vida pública de nuestro territorio— en la búsqueda de horizontes que sembraran la transformación del país; aquí, se comenzaron agrupar nuevas ideas y políticas con la finalidad de impulsar las causas progresistas e inyectar una esperanza: capaz de cimentar un esquema apegado a la propia expresión consiente y la conformación de una estructura social que era alimentada para defender no solo las factores sociales, sino, la pluralidad y la democracia que tenía tintes endebles. Sin embargo, por un lado había que suprimir los contrastes y la manifestación bajo el influjo del Partido Revolucionario Institucional, que gozaba del beneplácito Estatal arraigado en la supremacía de Palacio Nacional. La punga, el golpeteo y la grilla— fueron el instante de comparación y, el punto de inflexión que aceleradamente arremetió en contra de la Corriente Democrática que disponía ya de un fuerte respaldo por la efervescencia de obtener el motor anhelado a través de la alternancia al sistema gubernamental.

Se fueron superando etapas a pesar de la consigna clara de desvanecer todo esquema— que en teoría no estuviera ligado al PRI. Es por ello que el Movimiento de Renovación (MDR) y la Corriente Democrática era el testimonio abierto donde en primer momento, tuvo como protagonistas a Cristóbal Arias Solís, Roberto Robles Garnica, Francisco Xavier Ovando, Vicente Godínez y Octavio Ortiz; aunque la relevancia de varios personajes que mantuvieron contacto con esta expresión, se sitúan en el hito de esta doctrina— aquellos que suscribieron paginas importantísimas y aportaron desde sus trincheras— el compromiso por transformar la actividad política de la país; entre ellos Porfirio Muños Ledo, César Buenrostro, Leonel Duran y algunos otros.

La presencia de la Corriente Democrática registró manifestaciones pacíficas, asambleas y reuniones con la finalidad de constituir comités de base y de apoyo que abanderarían el contacto con miles de simpatizantes que formalmente mostraban la adhesión a esta columna disidente del PRI. Eso, fue el detonante y el engranaje perfecto para que la dirigencia Nacional del Revolucionario Institucional, así como— las más altas esferas del gobierno desde la época de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, manufacturaran una atmósfera punitiva a través de arreglos que limitaban el respiro al ejercer la manipulación. Con todo ello, también los personajes locales de Michoacán— mostraban su descontento no solo al invalidar cualquier postura, sino, que irradiaba injustamente la animadversión por aquellos rostros que sorprendieron por su capacidad de convocatoria. Aquí, igualmente, fue clave la integración demagógica de Luis Martíes Villicaña: un político consentido que planteaba a mansalva esos capítulos del régimen institucional del PRI con una tendencia vituperada a rajatabla; apostando con tenacidad, al desprestigio a fin de refrendar su rechazo. A ello se añade que la estrategia a fragmentar fue un golpe durísimo; no obstante, es interesante que a pesar de la severa campaña orquestada desde el gobierno, la (CD) mantuviera esa solides, firmeza y aguante.

El fenómeno colectivo— ya era un producto de las múltiples posiciones que fueron conformando una avalancha social; no obstante, las estrategias utilizadas para persuadir la resistencia pacífica— se cristalizaban en los hechos más ominosos. Asimismo, los actos peyorativos no cesaron— cuando las autoridades locales del Estado, emprendieron una guerra propagandística llena de difamaciones, tomando como referente, esa intransigencia cuyo mecanismo: era una estrategia rutinaria de aquella maquinaria omnipotente. Según los testimonios, se ilustraron manipulaciones que claramente sostenían una inclinación en contra de la Corriente Democrática. Igualmente, se demandó el espionaje y la intimidación a los simpatizantes que defendieron a capa y espada la génesis del levantamiento social. De igual modo, eso constituyó la punta de lanza que consolidó el prestigio que comenzó a influir en el sendero de un bloque de integrantes que escribía con tenacidad y perseverancia, un movimiento que abrazaba la organización e integración de una fuerza ideológica que se movía por las injusticias, la desigualdad; así como, en sembrar la esperanza de un recambio que iba acompañado de la protesta que transitaba por la demanda de un cambio al paradigma sociopolítico.

La movilización irrestricta, Continuará……

Notas finales: Agradezco como siempre al Mtro. Arturo Herrera Cornejo, que en toda la extensión de la palabra es un ciudadano recto, honesto y amable. Al igual, me siento complacido de acompañar el recorrido social, —ya que gracias a ello: he tenido la oportunidad de recolectar testimonios de la participación popular y de diversos sectores que con mucha madurez, han configurado una convergencia empática por transformar nuestro Estado.

 

 

 

 

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