En Loco Tidiano… ¿Está preparado tu bolsillo para los gastos de mayo?

Sin ninguna planeación, nos acercamos peligrosamente a una fecha emblemática ya con los bolsillos vacíos: el 10 de mayo. Y es que no hay ningún regalo que sea tan obligado, como el que se hace para celebrar por único día del año a nuestra sacrosanta madre

Ten miedo de mayo, y ten miedo de mí

Porque no vaya a ser que cansado de verte

Me meta en tus brazos para poseerte.

https://www.youtube.com/watch?v=RsYbNv7icOA

By: Rosío Morelos

Para quienes no contamos con una buena “educación financiera”, el mes de mayo se vuelve sumamente difícil, ya que nos obliga a gastar inevitablemente, a pesar de que podamos estar poco preparados (sobre todo si en las vacaciones “santas” nos tronamos los pocos centavos que de por sí no teníamos, pero que valientemente pagamos con las “tarjetas” o los famosos préstamos que de acuerdo a la propaganda “se pagan solos”).

Es así como, en ocasiones, inocentes palomillas víctimas de la situación, no medimos la avalancha que nos va a caer encima y se nos ocurre seguir gastando en cosas como: la salida improvisada auspiciada por el día del trabajador; la ida al cine para ver “End Game” (si es que no fuimos de los avorazados que la vieron la primera semana); la visita obligada (por lo menos una vez) a la Feria, etc.

Entonces, después de todos esos “lujillos” y sin ninguna planeación, nos acercamos peligrosamente a una fecha emblemática ya con los bolsillos vacíos: el 10 de mayo. Y es que no hay ningún regalo que sea tan obligado, como el que se hace para celebrar por único día del año a nuestra sacrosanta madre, que cabe decirlo, tiene más que merecida la atención: hace de psicóloga, enfermera, trabajadora doméstica, cocinera, prestamista, organizadora, abogada del diablo, dadora de amor incondicional, y asistente personal dispuesta a trabajar las horas extra que sean necesarias en nuestro beneficio. 

Con las tarjetas sobre giradas, no queda más que usar la imaginación (que a veces es francamente muy pobre), y nos da por pensar que nuestra madre es tan santa, bondadosa y desinteresada que será suficiente regalarle un cuadro malhecho de macarrones, elaborado por nuestra bendición en su escuela.

Otras ideas desesperadas son regalarle alguna olla o sartén del supermercado, porque ¡claro! asumimos que no hay nada más liberador para ella que cocinar. O bien, de plano y a falta de poder adquisitivo, se opta por elaborar una carta ridículamente cursi con intención poética, donde pretendemos explayar la grandiosidad de nuestra progenitora y todo lo que nos ha dado (como si fuéramos todavía niños y nuestra falta de talento le causara ternura).

Sin embargo, es bien cierto que si hay algo que las madres tengan en general, es una increíble empatía, y puede ser que salgamos bien librados de la situación a pesar de nuestros poco esmero en festejar su día.

Pero no todo el grueso de la población puede cantar victoria, porque todavía queda el gasto del día del maestro (que en muchas ocasiones no es tan importante y basta con una paleta de bombones, una manzana o bien un recadito del alumno para sentir que se ha cumplido con el detalle). El problema es cuando las calificaciones propias o de la bendición no son tan prodigiosas y no hay de otra que ser lo más espléndido posible, con la esperanza de que el soborno ayude a corregir el mal académico.

Como quiera que sea, independientemente de lo bien o mal librados que salgamos del mes, a lo mejor o valdría la pena comprarse un calendario, e ir anotando las fechas importantes, con el deseo de una mejor administración.

Luz Rosío Morelos. Egresada de letras, distraída de oficio.

Contacto: [email protected]

 

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