En Loco Tidiano… El revuelo de los uniformes.

El uniforme escolar, para todos aquellos que nos ha tocado sufrirlo es nefasto y tiene muchas desventajas, aunque también es cierto decir que tiene una razón de ser. Pero la vida ha cambiado tanto, que habrá que preguntarse si los rígidos reglamentos que se aplican en las escuelas al portar el uniforme son todavía pertinentes.

By: Rosío Morelos.

Hace pocos días se suscitó una discusión bastante acalorada en redes sobre si el uso de faldas en los niños es o no adecuado. Cosa muy curiosa porque la noticia original era que en la CDMX ahora las niñas tendrán ¡por fin! la opción de decidir si prefieren usar pantalón en vez de falda, y equitativamente, los niños también podrán optar por usar falda en lugar de pantalón si así lo desean (y no es que alguien les vaya a poner la pistola en la cabeza para que lo hagan).

El uniforme escolar, para todos aquellos que nos ha tocado sufrirlo es nefasto y tiene muchas desventajas, aunque también es cierto decir que tiene una razón de ser. Pero la vida ha cambiado tanto, que habrá que preguntarse si los rígidos reglamentos que se aplican en las escuelas al portar el uniforme son todavía pertinentes.

Empecemos por la falda, creo que quien la haya usado en la escuela, en general estará de acuerdo en que es muy incómoda: al sentarse se tiene que mantener la tensión en las dos piernas para mantenerlas juntas y no dejar en exposición las partes más vulnerables. Los raspones además resultan más graves y en general se limita muchísimo la movilidad. Cabe decir además que es incómoda en época de frío, pero quizás lo más terrible sea la vulnerabilidad que genera en ciertos contextos. Para mí era de terror tener que subir los escalones de manera solitaria, cuando debajo había un grupo de niños del sexo opuesto. No faltaban los comentarios y las burlas a pesar de que usaba short debajo y de que me cuidaba de ir pegando la falda a las piernas para que no quedara mucho al descubierto.

La falda no es la única prenda incómoda, recuerdo que  en la secundaria los niños se quejaban mucho de las corbatas, tanto porque les resultaba muy difícil a algunos hacer el nudo (que por cierto se deshacía a cada rato), tanto porque a otros les producía una sensación de asfixia e incomodidad en el cuello.

Otra de las cosas odiadas por las mayorías era la imposición de tenis blancos. Resulta ilógico pensar que se le pida a un ser humano, probablemente en su época más activa físicamente llevar específicamente ese color. Además en las revisiones a la entrada de la escuela no solo había que portar tenis blancos, sino que además debían presentarse “inmaculados”, como si lo normal fuera que pudieran mantenerse así. Habrá quien diga que son hábitos de higiene que se fomentan (por lo cual consideren positivo quitarle al niño tiempo de sueño para que lo dedique a bolear con esmero su calzado antes de entrar), como si después de esa limpieza el niño pudiera volar por los aires, sin tocar la calle, y se deslizara ágilmente hacia la butaca del salón de clase.

A lo mejor valdría la pena preguntarse si los uniformes, tales como los conocemos son lo más adecuado. ¿Por qué ir de gala, por ejemplo, 3 días a la semana si solo los lunes se realizan los honores a la bandera? La vestimenta hoy en día ha cambiado mucho, antes se usaba mucha formalidad en el trabajo (razón por la cual, podría justificarse preparar a los hijos para la vida laboral futura), pero lo cierto es que ahora, se ven cada vez menos hombres y mujeres de traje, cada vez más se usa la mezclilla, tenis y hasta pants en el trabajo (si es que no se trabaja desde casa).

¿Por qué no empezamos a preocuparnos más por los problemas reales de los escolares (tales como los abusos, las desapariciones, o bien fomentar una mejor preparación académica, una vida familiar sana y un buen desarrollo social)? ¿Tan terrible sería forjar individuos fodongos, que por su misma naturaleza despreocupada de la “vestimenta correcta” se vuelvan más tolerantes con las diferencias del otro? ¿Qué tan malo podría ser, que se les permitiera a los niños, distinguirse del resto en algunos aspectos de su elección y no pretender que luzcan como robots idénticos al portar el uniforme?

Luz Rosío Morelos. Egresada de letras, distraída de oficio.

Contacto: [email protected]

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