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Diario De Un Foráneo… Responsabilidades

Aquí y ahora…

By: Mariano Bolaños Montañez

¿Recuerdan cuando estábamos pequeños, y que uno de nuestros mayores deseos era ser adultos? En mi caso recuerdo que soñaba con que algún día podría desvelarme viendo películas, viajar por todo el mundo con sólo pensarlo, tener una casa enorme con una cocina gigante (porque aparte de iluso, también era tragón).

Creo que muchos pasamos por una etapa similar, o al menos fue uno de nuestras más grandes ilusiones cuando éramos peques; pero supongo que hoy, con la mano en el corazón, podemos decir que ese quizás era el deseo más menso que tuvimos algún día.

Y no es que sea malo crecer, también convertirse poco a poco en una persona independiente tiene su encanto; a lo que me refiero es que en nuestros planes no figuraban las cuentas de luz, agua, y teléfono; no contábamos con que tendríamos que partirnos la espalda en nuestro trabajo primero para poder darnos ciertos gustos después; nunca pensamos que en ocasiones por más que nos esforcemos por algo que deseamos, vamos a tener que hacer sacrificios muy grandes por obtenerlo.

Todo se resume a que esa señora castrosa que a veces surge en las peores situaciones no estaba contemplada en nuestro plan perfecto de una vida adulta hermosa como Calamardo: la responsabilidad.

Y es que no es que sea bueno o malo, simplemente es parte de la vida, viene dentro del paquete de las buenas cosas; unos tienen más, y otros tienen menos, pero pasa que sucede que acontece que no siempre nos podemos desafanar de ella, al menos no sin obtener las respectivas repercusiones.

Personalmente, y quizás también sea el caso de alguno de ustedes, me he dado cuenta de que durante este periodo de pandemia pudieron haberte pasado de dos cosas al respecto del tema: has delegado, olvidado, postergado (te has hecho w3y, pues) alguna de tus responsabilidades, o han surgido otras y se sumaron a las que ya tenías.

Sin embargo, también existe ‘esa’ responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros con nuestra propia persona, en donde nos comprometemos a tener disciplina para llegar a ciertos objetivos, y que faltar a ese compromiso sólo nos afecta a nosotros mismos.

¿Alguien más pensó en hacer algo productivo durante esta pandemia? QUE OJO: hay opiniones divididas y ya hablamos de esto en alguna de nuestras columnas semanales. Hay quienes se pusieron objetivos y metas para lograr durante este periodo de contingencia, y otros simplemente dijeron “es una pandemia, no un curso de verano, no voy a hacer ni mayes”… Cada uno sabrá qué es lo que busca, sea cual sea el caso.

Pero sí hay quienes dijimos: “voy a aprovechar este tiempo de encierro para potencializar mis habilidades, para redescubrir mis mayores fortalezas e identificar mis áreas de oportunidad, revisar bien mis maletas, sacar mis sentimientos y resentimientos todos…

Otros nomás dijimos: “voy a limpiar, me voy a poner a dieta, voy a avanzar con la tesis y aprovecharé para ver rutinas de ejercicio”; debo confesar que con algunas cosas he tenido éxito, pero con otras ha surgido el “ayñ, ya mañana lo hago”.

Sin embargo, vemos cómo varias personas y sectores de la población ya están regresando a la normalidad, y es el momento en que pensamos “cuándo carajos pasó tanto tiempo”, “dónde quedó ese ‘mañana’ que había planeado”.

A lo que voy con todo este mitote, es que quiero compartirte que a veces no va a haber un ‘mañana’ que alcance, y que debemos tener ‘esa’ responsabilidad con nosotros mismos, porque sé que es muy fácil poner mil y un pretextos o excusas que justifiquen el por qué ño hemos hecho o comenzado a trabajar por cierto objetivo.

Por lo general estamos esperando el tiempo y lugar idóneos para alcanzar algún logro: “el lunes comienzo la dieta”, “la siguiente semana me comienzo a levanta…

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