#Denúnciamesta Empleada de restaurante moreliano fue grosera con señor que sólo quería comer

Una joven contó que su mamá pagó la comida de un hombre que sólo quería comer, pero una de las empleadas lo trató de mal modo, sentándolo junto a los baños, dándole menos comida y llamando a la Policía para que se lo llevaran del lugar

#Denúnciamesta:

Una joven mujer narró con un poco de vergüenza ajena lo que vivió en un restaurante en las cercanías de la Plaza Valladolid, mejor conocida como San Francisco de la ciudad de Morelia, pues mientras se encontraba comiendo con su madre un hombre se acercó para pedirles un poco de comida, ante esto la mamá de la joven pidió que pidiera lo que quisiera y ella pagaba.

Ante el acto de la mujer, el hombre tomó asiento en una de las mesas, una de las empleadas intentó sacarlo del lugar, ante esto la mujer protestó y le dijo que ella pagaría el consumo del hombre por lo que se le permitió estar ahí, pero fue reubicado a una cercana a los baños por los mismos empleados, ante esto la mujer pidió al hombre que se sentara con ellas, porque además, las empleadas estaba tardando demasiado en llevar el pedido del hombre, sin embargo, el hombre no quiso hacer un escándalo y esperó su comida en la mesa junto a los baños.

Aquí la narración:

“El día de hoy fui testigo de una acción vergonzosa: me encontraba a punto de comer en el restaurante El Rinconcito frente al estacionamiento de la parte de atrás de San Francisco y un señor entró, no pidiendo que le diéramos dinero, el solo pedía un poco de comida.

Las personas en la mesa de la entrada se negaron, pero mi mamá con su enorme corazón le dijo que si, que pidiera lo que quisiera y ella lo pagaría.

Él sonrió y se sentó en la mesa de al lado. Inmediatamente una de las empleadas del lugar le dijo al señor que saliera del establecimiento y él asustado le dijo que mi mamá le iba a pagar su comida. Ella muy disgustada volteó a ver a mi mamá, la cuál confirmó lo dicho por el señor. Mi mamá se sintió alegre al respecto y siguió con sus asuntos y no se dió cuenta que la empleada del lugar obligó al señor a levantarse y lo mandó a la mesa de la esquina a un lado de los sanitarios.

Yo si me di cuenta y se lo conté a mi mamá. Ella muy molesta se levantó y fue con el señor, le preguntó si ya le habían tomado la orden a lo que él dijo que si. Ella le pidió que viniera a nuestra mesa y se sentara a comer con nosotras para así asegurarnos que recibiera la atención que cualquier cliente merece.

Cuando finalmente le llevaron la orden al hombre, la joven notó que no fue igual que para los demás clientes, pues no le habían dado suficientes tortillas, además de que además habían tardado demasiado.

El hombre terminó de ingerir sus alimentos, entró al baño y mientras él no estaba la empleada que lo había estado tratando groseramente llamó a la policía para que así sacaran al hombre, pero este al salir sólo tomó sus cosas, agradeció a los empleados, a pesar del trato, y con una sonrisa dio las gracias a la señora que pagó la comida.

Continúa:

 “Tardaron bastante en llevarle de comer, de hecho mi mamá se molestó y le pregunto a la señora si si le iban a servir al señor a lo que ella muy enojada le dijo a mi mamá que en un minuto lo atendían.

Desde mi asiento ví como esa mujer de mala manera le llevo la comida al señor, como le daba menos tortillas de las que le dieron a los demás clientes. En cuanto terminó de comer el señor se levantó y entro al baño. Ella aprovecho para pedirle a su compañera que llamara a un elemento de la policía para que fuera a sacarlo. El señor en cuanto salió del baño tomó sus cosas agradeció a los empleados la atención y con una sonrisa agradeció a mi mamá la comida.

La mujer muy enojada nos llevó la cuenta a la mesa. Llevaba todo ese rato viendo con odio a mi mamá y al señor. Obviamente la propina monetaria la perdió debido a su grosería. Sin embargo, como parte de su propina yo le dejé este mensaje escrito en una servilleta. Si lo leyó yo lo ignoro, pues inmediatamente después de que el señor se retiró ya no vimos necesario permanecer ni un minuto más ahí.”

La joven cuenta que ante las groserías al hombre y lo acontecido decidieron no dejar propina monetaria, y ella en lo personal escribió en una servilleta para la empleada una reflexión, porque todo en la vida se regresa y esta da muchas vueltas, además puso como postada que habían perdido clientes por la manera en la que se manejaron con el hombre.

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