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En Iglesia Católica De Morelia Hay Padres Y Seminaristas Que Nos Contratan: Trabajadoras Sexuales Trans

STAFF/Alejandra Macedo-@AleMacedo0 

“Pasé hacia su habitación, y lo vi a él en una foto, junto al Papa Juan Pablo II. Fue ahí que supe que era sacerdote, un padre”, es uno de los testimonios que nos comparte una trabajadora sexual, transexual, de la ciudad de Morelia, quien comenzó a relatar las distintas experiencias sexuales para las que ha llegado a ser contratada, en los más de 20 años que tiene ejerciendo el llamado «oficio más antiguo del mundo». 

Tras las declaraciones controversiales en días pasados del Obispo de Morelia, Herculano Medina, en el sentido de condenar a gays y lesbianas, cuyas conductas, dijo, son “aberrantes” al tiempo que los responsabilizó de la violencia e inseguridad del país, este medio de comunicación conversó, este medio logró testimonios de trabajadoras sexuales de la comunidad LGBTQ+ quienes mostraron indignación por tales planteamientos asegurando que tienen elementos para señalar que la Iglesia Católica de Morelia está llena de hipocresía:  

«Tengo 29 años ejerciendo el trabajo sexual. Te contaré, en este tiempo que llevo ejerciendo el trabajo sexual, han pasado por estos huesos muchísimas personas, desde el panadero, político y el de la Iglesia, toso mundo consume el trabajo sexual», refirió Pamela, trabajadora sexual y transexual, quien además es activista en pro de los derechos LGBTTTIQ+.

El señor «bonachón» de la Vasco…

Pamela nos narra el cómo, hace aproximadamente 10 años, en la colonia Vasco de Quiroga, ejerció su primer servicio (enterándose de ello) contratada para un sacerdote de una parroquia de esa zona, mismo que al terminar la acción coital, entró al templo en busca del dinero que le debía por el sexoservicio, expresando que ella esperaba que este individuo fuera de todo, menos un sacerdote.

«Un caso que me marcó y me lastimó bastante en ese momento, fue en la Vasco de Quiroga, y llegaba mucho un señor, medio bonachón, ya grande, me marcó bastante ver que sale de un patio, y se mete a la Iglesia, yo me sorprendo, y pensé que era el señor que cuidaba, estaba yo en la entrada, paso hacia su habitación, y lo veo a él, en una foto con el Papa Juan Pablo II», reveló Pamela. 

De este modo, la trabajadora sexual refirió que luego del desafortunado encuentro, ella salió con la moral baja, pues pese a todo, se considera creyente de Dios, y al comentar esta situación con quienes eran sus compañeras de trabajo en ese entonces, las demás chicas comenzaron a negarle el servicio sexual al sacerdote, por el hecho de su profesión, y relata, que al día de hoy, aún ve pasar al párroco cerca de su zona de trabajo, montado en una camioneta color gris y que sigue en activo como sacerdote. 

«Salí con la moral abajo, y las chicas me dijeron, que como era posible que el viejillo cabrón, venga aquí siendo sacerdote, o cura, y desde entonces, las compañeras ya no lo quisieron atender, ya no lo atendemos y lo seguimos viendo pasar por aquí en el centro, en su camioneta gris», recordó Pamela, con un tono un tanto nostálgico. 

Estos testimonios fueron ofrecidos en exclusiva para el equipo de Changoonga.com y de este modo, fue que contactamos a Pamela, quien jamás había tenido intención de ofrecer estas declaraciones en contra de la Iglesia Católica, al igual que Angélica, quien por seguridad prefirió no revelar su rostro, y únicamente ofrecer una entrevista telefónica, pero se le vio decidida a contar todo lo que sabía y había vivido en torno a este tema.

A los 17 años me contrató un padre

Por su parte, Angélica, mujer transexual, que además lleva ejerciendo el trabajo sexual por 44 años de su vida, compartió que por su cuerpo, también han pasado hombres pertenecientes al episcopado de la ciudad, y desde que ella tenía 17 años, un párroco contrataba sus múltiples servicios, argumentando que saliendo de la Iglesia, él ya no era padre, sino un hombre más.

“Yo tenía 17 años, y me di cuenta de que era padre, por la sotana, él no lo negó, lo aceptó, pero dijo que era padre dentro de la Iglesia, y afuera ya era hombre (…) Era rara la vez que iba, pero ya después me cambio a mí, y empezó a contratar otras compañeras” compartió Angélica. 

Del mismo modo, narró el caso de un trabajador sexual, homosexual, que era su amigo en aquel entonces, y prestaba sus servicios colocándose en Plaza de Armas, siendo así contratado por un fraile, que hasta ahora se encuentra vigente en algún templo del Centro de la ciudad, y a quien por cierto, en sus tiempos libres, le gustaba vestirse de mujer. 

“También conocí a un padre que se vestía de mujer, le gustaba ponerse medias, ponerse bubis, llevaba todo en su carro, yo me hice amigo a uno que se vendía, y a él le tocaba estar con ese padre, sigue dando misa, contrataba a mi amigo ahí en Plaza de Armas”, contó Angy, como también le gusta que le llamen. 

Así mismo, Angélica relató que en algún momento, conoció a este sacerdote, pues en una sola ocasión, contrato su servicio, junto con el de una compañera, y las mantuvo fichando un buen rato de la noche, para después invitarlas a su departamento, lugar donde les haría confeso su gusto por vestirse de mujer, y la razón obligada del porqué entró al Seminario desde un principio.  

“Ese padre llegó a la zona, lo tuvimos fichando, nos invitó a su departamento, nos estaba pagando bien, y nos llevó en su carro a su departamento, ahí vimos que se empezó a poner las medias, y nos platicó que le gustaban los hombres, pero su mamá lo había metido al seminario”, concluyó la trabajadora sexual, acerca de este tema. 

Depravaciones inician desde el Seminario

Abundando en la entrevista sobre el tema, Pamela refirió que los clientes más recientes de la rama católica, han sido jóvenes pertenecientes al Seminario Diocesano de Morelia, mismos que oscilan entre los 18 y 24 años de edad, y son ellos mismos quienes comparten estar en una formación por parte de la Iglesia Católica.

«Han venido chicos del Seminario, se acercan con nosotras, nos piden el servicio, pero sí, de ahí del Seminario han llegado varios chiquillos, que nos comentan que están en formación católica, y ahí es donde empezamos a escuchar y a saber de cosas que viven ellos adentro.»

Pamela también comparte versiones de los seminaristas que coinciden en el hecho de que dentro del mismo Seminario, los padres invitan a salir “de fiesta” a los futuros sacerdotes en formación, culminando muchas veces en actos sexuales entre ellos mismos, 

“A mí me contaron todos los actos sexuales que ahí mismo tienen, uno de ellos me comentaba que ahí mismo tienen sus fiestas, adentro, que van los mismos sacerdotes a llevarlos a pasear, y terminan teniendo relaciones sexuales entre ellos, entre los padres y los del Seminario, pero no me consta, solo son cosas que ellos me han contado”,  narró la también activista.

Angélica también tiene un relato similar, pero de más tiempo atrás que el de Pamela, donde confiesa, que un joven cliente que atendió, del mismo Seminario, le llego a externar que había un padre que tocaba sus partes íntimas, sin su consentimiento, situación que al joven incomodaba demasiado. 

“Tuve un cliente del Seminario, y me contó que un padre le agarraba su miembro, y que a él no le gustaba eso, ahí era donde yo me empezaba a contrariar, si ellos están casados con Dios”, expuso Angélica.

De esta manera, Changoonga.com comparte estos dos testimonios de trabajadoras sexuales trans que confiaron en este medio para exponer sus historias, ante la indignación que le ha causado a la comunidad LGBTQ+ las palabras del Obispo Medina culpando a lesbianas y homosexuales de buena parte de los males del país.

Y el que este libre de pecado, que arroje la primera piedra.

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