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Rondalla Sueño Romántico Se Apodera De Las Calles De Pátzcuaro

La rondalla Sueño Romántico llevó una serenata para todo Pátzcuaro

STAFF/Miguel Ángel Santos @SanMiguelSantos

El vacío y el silencio de las calles de Pátzcuaro fue abierto suavemente por el sonido de las cuerdas: Mi, Si, Sol y el golpe del calzado contra el suelo, Re, La, Mi y un rasgueo suave para comprobar la afinación de la guitarra que se unió a otros instrumentos cargados por hombres de traje negro frente a la Iglesia de la Compañía.

La rúa comenzó a tomar vida poco a poco entre los hombres de trajes negros que se reunieron para formar una media luna frente a los rayos del sol y que comenzaron a tocar.

“Quisiera volver a enamorarte/ decirte que te quiero en medio de la calle / Ver el mundo reflejado en tu rostro/ que todos los relojes se paren por nosotros”

Y como si se pudiera de forma literal seguir la letra, los pocos caminantes se detuvieron y una pareja de enamorados se quedó juntita en un abrazo, escuchando la melodía de la rondalla con más de 20 años de experiencia, que dio un espectáculo espontaneo cantando al amor.

La rondalla Sueño Romántico siguió su paso hasta llegar a la plaza Don Vasco de Quiroga, colocándose frente a un corazón blanco que enmarcó a los instrumentistas, quienes dejaron aún a más sorprendidos, pues en medio de un día tan fuera de lo común como un 14 de febrero que en lugar de las parejas que endulzan las esquinas y las bancas con sus besos, abrazos o uniendo sus manos al caminar tenía sólo a personas solitarias, la melodía pareciera que los despertó por un momento de un mal sueño, recordándoles que el amor sigue a pesar de los malos ratos. 

“¿Quieres que yo te diga / hasta dónde te quiero? / Hasta donde tus ojos no ven”

A pesar de que los pocos rostros que había en la calle se encontraban con las bocas cubiertas, las marcas en los ojos no ocultaban que más de uno sonreía o tarareaba las canciones.

Un, dos: el sonido de una cámara se acompasaba con los tiempos de la música para capturar la espontaneidad del acto. Tres, cuatro: marcaban los celulares al tomar video para que no solo quedara el recuerdo que luego se vuelve difuso y poder así revivirlo en esos ratos en que uno se siente solo.

“Si quieres saber cuánto te amo, te amo más allá de tu vida, de la mía, y del tiempo, porque poca es la eternidad para adorarte”

En medio de la plaza  y bajo la mirada dura de Vasco De Quiroga, le cantaron a la esmeralda del cristal, una de las islas en el lago de Pátzcuaro. 

“Eres, Yunuén, la esmeralda / que se forjó en el cristal, / y gaviotas que se mecen / sobre el tupido juncal”

En su cuarta parada el Sueño Romántico tocó bajo un balcón pidiendo porque una estrella diurna abriera la ventana

Escucha, nuestras voces, /Cantando melodías por tu amor… /Escucha, las guitarras, / Como están tocando para ti…”

Al caer el sol, el Estribo Grande recibió a la rondalla, con un cielo rosa y azul, en tonos pastel que se reflejaba en el lago de Pátzcuaro y en donde de nueva cuenta tocaron al amor para cerrar el día con un cielo estrellado.

“Si parece imposible alcanzar una estrella / Yo lo haría por ti  / Si tú quieres soy loco / Júzgame como quieras,  / Yo te quiero así…”

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