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Despojo de censuras… ¿Cómo Identificar Y Prevenir El Suicidio?

By: Psicóloga Liz Gómez

Educar en amor es lograr en el otro la capacidad de autoreconocimiento y valoración de las capacidades, habilidades, talentos y por supuesto, de la propia vida, es enseñar que la frustración y el conflicto no son un fracaso, sino una oportunidad de mejora y aprendizaje.

En septiembre se conmemora el día mundial de la prevención del suicidio, la organización mundial de la salud dice que una persona cada cuarenta segundos se suicida, de ahí la importancia de hacer conciencia de puntos clave para identificar a personas de riesgo.

Las personas que pueden ser mayormente vulnerables son quienes tienen pobreza, alguna dificultad legal, pérdida de empleo o la muerte de algún familiar, divorcios, personas que tienen alguna enfermedad mental por ejemplo esquizofrenia o depresión, y también quienes consumen drogas o altos grados de alcohol, finalmente personas que hayan tenido en su familia antecedentes de suicidio.

Ciertamente hay individuos que tienen estos problemas y nunca piensan en el suicidio como una opción, pero eso se debe a la estabilidad psíquica que se ha desarrollado en su educación iniciando en la familia, continuando en la contención escolar y por supuesto lo que se refuerza con las personas que se relaciona fuera del hogar. Las personas que crecen sin constancia emocional y amorosa al igual que sin un apego seguro, buscarán castigarse por no ser suficientes, por considerarse incapaces para desarrollarse, por no poder tener expectativas propias y porque no alcanzan a ver un futuro sano para ellos.

Es importante aclarar que las personas que alardean sobre quitarse la vida regularmente no son personas de riesgo, es posible que busquen atención o ser vistas, dado que, quienes han decidido quitarse la vida en un alto porcentaje no lo avisan y mucho menos lo comparten justamente para evitar que lo detengan. Para considerar que una persona puede estar en riesgo primero debemos recordar que debió pasar por un periodo de tristeza o depresión, los familiares regularmente se preocupan más cuando se está en esta etapa, sin embargo, es casi imposible que decidan atentar contra su vida porque no tienen el ánimo para planearlo y mucho menos para hacerlo. El peligro aparece cuando la persona está saliendo de esta etapa y se muestra más animada, alegre, convive y sale, a causa de que ya tiene la fuerza para planear y ejecutar el suicidio, además que los que están a su alrededor no lo sospecharían. Es muy importante que en este periodo la familia o personas cercanas estén más atentas de los hábitos y actitudes del familiar en riesgo.

Algunos aspectos a tomar en cuenta para estar alertas sobre una persona que se sospecha quiere atentar contra su vida son: haber pasado por una periodo de tristeza, depresión, angustia, es sugerirle que sea diagnosticado por un profesional; se observan alteraciones en el sueño y el apetito; tiene cambios drásticos en su estado de ánimo; realiza notas con tintes de despedida en libretas, libros o redes sociales; visita o esta de manera frecuente en el lugar donde piensa cometer el acto; regala o vende cosas que son muy preciadas para la persona; aumenta considerablemente el consumo de alcohol o drogas ilícitas; acumula medicamentos o trae consigo mismo el objeto con el que piensa cometer el acto, ya sea una cuerda, arma punzocortante, arma de fuego, etcétera; visita a personas que hace mucho no ve y que aprecia; corre riesgos innecesarios o que tiempo atrás  no se hubiera atrevido a hacer.

Algo que se puede realizar cuando se ha descubierto que se piensa atentar contra la vida es, tratar de negociar el tiempo en que se llevará a cabo el suicidio con el fin de que en ese periodo se pueda buscar alguna ayuda profesional, hablar con personas más cercanas que puedan ser de mayor apoyo, si se llega el tiempo pactado, intentar hacer un nuevo trato buscando acciones que le hagan falta por hacer a la persona en riesgo y alentar a que las realice, esto puede favorecer a lograr un nivel de conciencia más alto y generar una red de apoyo mucho más fuerte donde la persona se pueda envestirse de momentos, emociones y acciones que lo reconforten y logre a su vez generar un sentido de vida; también hay que escucharlo son juzgar, ni criticar; hay que quitar sustancias psicotrópicas y armas en caso de que se tengan a la mano; si es un paciente ya diagnosticado con algún problema psiquiátrico es importante recurrir a internarlo en colaboración de la opinión de un profesional, o en su defecto cambiarle el medicamento que consume. Decirle, prohibirle o intentar obligarle a que no atente contra su vida, será un acto lleno de buena intención pero que no funcionara, hay que buscar negociaciones y en ellas poner de manifiesto soluciones que permitan ese aplazamiento.

Recordemos que las creencias pueden construir cosas maravillosas pero también tienen el poder de destruir, hagamos de este tema nuevas creencias que generen experiencias llenas de significados que potencialicen el creer en uno mismo y donde el dolor emocional no sea calificado como debilidad humana, sino como un proceso de crecimiento sano, natural y temporal.

Nos vemos pronto con más palabras democráticas para el placer y la conciencia.

Liz Gómez, psicóloga, psicoanalista

fiel creyente de que en la oscuridad es

donde encontrarás más luz y conciencia.

psic.lizgomez@yahoo.com.mx

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