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Hechos Y Deshechos… El Fin Del PRD

La respuesta que generaron referentes de la talla de Andrés Manuel López Obrador y Porfirio Muñoz Ledo, es parte de los recuerdos de un movimiento que, en su momento, provocó el desbordamiento y la efervescencia de un cambio al paradigma político, democrático y social. No obstante, lejos están de ser por lo menos una estructura fuerte y altamente competitiva.

By: Javier Lozano

Otro aspecto poderoso, ha sido la enorme pérdida de credibilidad y confianza; no han podido superar la aplastante derrota del 2018 que los puso en la antesala de su consumación.

Sin embargo, sobreviven de milagro porque el sistema electoral es en ocasiones es muy generoso a pesar de que estuvieron a un escalón de perder el registro de partido. Los malos pronósticos y los aliados que han figurado como socios activos, trajeron la descomposición provocada por la toma de decisiones de una cofradía de políticos que, lo menos que le interesaba, era el proyecto de nación y el programa reformista a fin de revertir el modelo neoliberal que provocó enorme desigualdad en todos los rubros.

Esa crisis actual, los mantiene estancados y sumidos en una realidad que prácticamente es irreparable; todo ello, me parece, que será determinante para ir pronosticando el fin de una era que marcó un precedente sustancial. Es cierto que eso paso hace muchos años, quizá, en la fase en el que jaló una inmensa mayoría de sectores sociales y organización afines.

Hoy por hoy, no son ni la sombra de aquel 1988 y 2006. Pensemos que, quizá, esa sea la madeja a tratar de descifrar que el PRD, vive sus últimos instantes como partido político. Justamente el 2021, será la confirmación de fuego a seguir navegando. Seguramente las fracturas que vivirán terminaran por desmoronar; prueba de ello, se fundamentó en algunos estudios de percepción ciudadana en el que, en términos porcentuales, se pronostica una apabullante victoria de Morena en los distritos federales para ser mayoría en el Congreso. Mismo caso, de las 15 gubernaturas donde Morena arrasaría por lo menos ganaría de forma aplastante 12 de 15 Estados; eso percibe la fragilidad de su permanencia y pone en entredicho su estancia.

Finalmente, quizá, el encontronazo duro será todos esos tropiezos que hemos fundamentado. Y, para que esta acción se fortalezca, no cabe duda que esta semana sufrieron un golpe durísimo en el momento en que el grupo parlamentario del Senado de la República se redujo a menos de cinco integrantes; eso en términos políticos, influirá a acelerar su consumación como institución. Estando en ese terreno, el PRD ratificó el decaimiento que tuvo cuando sus principales liderazgos fueron demostrando la indiferencia a sostener a un partido histórico cuya génesis fue producto de la irritación, la manipulación y el fraude.

Ahora, solo hay que esperar a la que los procedimientos que conformarán el ejercicio democrático del 2021, anuncien el fin. Eso se puso de manifiesto en 2018, no obstante, nada cambiará ya que el panorama a un es más complejo. Perdieron sus principales bastiones como la Ciudad de México; eso, asumió un papel inexorable en lo último que le queda en Michoacán por gobernar 3n poco tiempo. Pero, la decisión de ir pensando en fraguar nuevamente alianzas y pactos atípicos con la derecha, será la razón fundamental para por lo menos, poder aliviar o resarcir el daño moral que causaron a sus bases. Con esa premisa, es impensable que resuelvan las fracturas y heridas que no han podido sanar; ahora, contra viento y marea lucharan en una batalla con una fuerza dominante llamada Morena, que en términos políticos: constituye el antagonismo por razones obvias.

Por esa poderosa razón, damos por finalizado el ciclo perredista en México. Su destino ira confirmando el vínculo que sostienen con el PAN: un partido que los utilizará a sumar uno o dos puntos, no más. De esta manera, el PRD no se encuentra en ninguna posición favorable para negociar espacios; pueden sumarse en alianzas, pero bajo los lineamientos condicionantes de Acción Nacional.

Lamentable lo bajo que caerá nuevamente el PRD. Nadie confía en ellos, ni su propia dirigencia Nacional que es alimentada por la esperanza quimérica de observar caer a Morena y Andrés Manuel López Obrador, a sabiendas que vive su mejor momento en la mayoría del país.

 

 

 

 

 

 

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