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JournalRebel… Censura

Una maestra mía decía que el periodismo independiente estaba muerto porque "el gobierno debe dar el papel para que imprimas y tú le quedas debiendo algo". Si esto es cierto (nunca pude comprobarlo), los medios digitales parecerían exentos de tal problema. Al fin, un lugar libre para comunicar la verdad y nada más que la-

By: Itzia Ramos

ITZIA

«No dispares al mensajero» es una frase que debería adquirir más relevancia en nuestra actualidad. Se ve como algo sencillo de comprender, hasta que miras a tu alrededor y observas la censura en los medios de comunicación.

Una maestra mía decía que el periodismo independiente estaba muerto porque «el gobierno debe dar el papel para que imprimas y tú le quedas debiendo algo«. Si esto es cierto (nunca pude comprobarlo), los medios digitales parecerían exentos de tal problema. Al fin, un lugar libre para comunicar la verdad y nada más que la-

Felicia Sonmez es una periodista que fue suspendida del Washington Post (y después, a causa de la presión, reintegrada al equipo) por este tweet de aquí arriba, que se traduce: «Kobe Bryant y su perturbador caso de violación: La evidencia de ADN, la historia de la acusante, y la confesión a medias.» Ni siquiera era un reportaje suyo, ni una noticia nueva, ni algo que no se pudiera encontrar buscándolo en Google.

No era el momento, decían. Eso bastó para una suspensión. Para amenazas de muerte. Y, claro, para infundir mucho miedo.

Sin embargo, no necesitamos irnos a otro país para encontrar censura, ¿cuándo aquí no la hemos visto? Vámonos desde el reportaje de la Casa Blanca de la Gaviota que le ganó una despedida a Carmen Aristegui, pasando por Sergio Aguayo y sus 10 mdp que debe pagar por «difamación» hacia un político, hasta los 131 periodistas asesinados desde el 2000. A muchas personas no les conviene que salga a luz la verdad, y harán lo que sea por impedirlo.

Pero no importa cuánto nos esforcemos, las cosas no pueden borrarse. Seguirán ahí, siempre, incluso si se arreglaron, si las personas en cuestión cambiaron o se redimieron. Es simplemente ridículo molestarnos con quienes se encargan de comunicar el crimen, y no con quienes lo cometieron en un principio.

Volviendo a la noticia inicial: si eras fan de Bryant, si le vas a llorar por su muerte, está bien, es tu vida. Sólo acepta que, además de ser un basquetbolista rompe récords, todo indica que violó a una chica de 19 años; son realidades que coexisten. Hechos sin juicios de valor. Tal vez nadie quiera recordarlo ahora, tal vez incluso por respeto a la chica no sea algo qué revivir, pero pasó. Y si no lo aceptamos, seguiremos cometiendo el mismo error de culpar y satanizar a quien no tuvo nada que ver, sólo por cumplir con su trabajo.

Itzia Ramos, estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y de los tacos al pastor con piña. Escribe columnas en su tiempo libre.

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