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Ciudadanos Emergentes… Un líder escucha más de lo que habla

Lo peor que puede pasar en una organización política o empresarial es el monólogo, pues la comunicación debe ser en ambas direcciones. De esa forma los líderes obtienen la valiosa retroalimentación que les permitirá tomas decisiones difíciles.

By: Lic. Arturo Ismael Ibarra

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Aun así, muchos líderes cometen el error de pensar que tienen el don de la palabra y creen que todos disfrutan de sus largos discursos. Sin embargo, Mark Goulston, psiquiatra de negocios y autor de Just Listen, piensa que dichos líderes no notan que sus colaboradores ansían colaborar.

Pero no los podemos culpar del todo, a todos nos gusta ser escuchados. Además, hablar de uno mismo libera dopamina, la hormona placer. De hecho, Goulston, afirma que una de las razones por las que la gente que habla sigue hablando es porque son adictas al placer.

Goulston siguiere que se trata de un círculo vicioso: las personas que hablan, en algún momento se dan cuenta de que se sienten mejor (pues el estrés desaparece con esta práctica), por eso lo siguen haciendo. En un principio pueden no notar que han perdido el interés de su público, pero, cuando lo hacen, hablan aún más para recuperar su atención.

Es malo, pero no pueden detenerse. Goulston dice la mayoría de este tipo de personas es consciente de que habla demasiado. Pero el poderoso torrente de dopamina anula las señales de que la otra persona envía señales de que quiere hablar.

Uno de los elementos de un verdadero líder que responde parcialmente a la pregunta: ¿un líder escucha más de lo que habla? la definición antropológica de líder es alguien que guía a un grupo tomando la responsabilidad del mismo.

Y lo que no hacen la gran mayoría de líderes de una empresa en la cual sus empleados se sienten que no son valorados es hacerse responsables de los miembros de su equipo. Por alguna razón, han dejado de lado la parte de responsabilidad y se han quedado solamente con la parte de autoridad y, como dice Simon Sinek, “el jefe tiene el título, pero el líder a la gente“.

Cualquier líder que olvida esta regla, o que nunca la tuvo en cuenta porque el puesto lo heredó o lo ganó sin en adecuado mérito propio, está destinado a tener un equipo de subordinados, más no de seguidores. Y de subordinados que, al no sentirse incluidos ni valorados, si deciden permanecer en el equipo, lo harán haciendo solamente lo necesario para cumplir con lo mínimo que les exije su descripción de puesto. Y esto no le conviene ni a la organización ni al líder a mediano y largo plazo.

La otra parte de la respuesta a por qué es tan común esta situación en demasiadas organizaciones, es que el líder o los líderes de la misma hablan más de lo que escuchan. De hecho la gente en general a idea de que un líder es alguien de quien gran parte de su trabajo es hablar; pero esto no es tan cierto.

Existe un viejo adagio que versa que “tienes dos oídos y solo una boca para escuchar el doble de lo que hablas”. Y tanto técnica como metafóricamente es cierto. El sentido del oído evolucionó antes de la capacidad de lenguaje hablado y los oídos están en ambos lados de la cabeza para escuchar  el campo más amplio de sonido a nuestro alrededor posible para una razón principal: estar monitoreando lo mejor posible los sonidos de nuestro ambiente.

Así que, una de las cualidades más valiosas de un verdadero líder es saber estar constantemente escuchando su ambiente. Y su ambiente incluye a todos sus miembros de equipo, compañeros de trabajo o subordinados, es decir sus seguidores.

¿Por qué es tan importante para un líder escuchar más de lo que habla? Por la simple razón de que su efectividad como líder, y la efectividad del trabajo de la organización que líderes, depende de la efectividad del resto del equipo. Y el equipo consiste en personas que tienen la capacidad de aportar su talento y su dedicación para dar ese extra que se requiere para avanzar y no solamente mantenerse. Personas que tienen algo que decir.

Pero esas personas no lo harán en un ambiente en el cual no se valoran ni su esfuerzo y sus ideas. Y solamente los líderes que se callan y escuchan antes de hablar son quienes se dan cuenta de las capacidades y las ideas de todos los miembros de su equipo.

La clásica cadena de mando donde el líder solamente ordena ya pasó a la historia desde hace mucho, en algunos aspectos hasta en el ambiente militar. Ahora sabemos mucho más sobre cómo es funciona la relación líder-seguidor y en cuáles aspectos no hemos estado haciendo bien las cosas, y la sabiduría milenaria siempre lo ha recalcado.

Porque al final, los líderes que se rodean de subordinados con nada que decir, no son líderes con seguidores sino solamente con el título. De hecho no son ni líderes en el sentido funcional de la palabra.

Arturo Ismael Ibarra Dávalos. Licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Catedrático de la misma. Preside la asociación civil Bien Común Michoacán y la sociedad civil Por la Mejora en el Ámbito del Trabajo (Laborissmo). Es Secretario General del Foro Política y Sociedad.

 

Correo electrónico de contacto arturoismaelibarradavalos@hotmail.com

 

 

 

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