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JournalRebel…Victorias y recuerdos amargos.

Esta semana ha sido un trago agridulce, de grandes victorias y de equiparables silencios con sus respectivos recuerdos. Lo que no se puede negar es que el mundo se ha estado moviendo y por un momento comienza a sentirse como si ganáramos momentum. Como si fuéramos a algún lado.

By: Itzia Ramos

 

ITZIAEscribo esto el 26 de septiembre, el quinto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas (y la muerte de otras 5 personas). Nuestros compañeros siguen sin aparecer. Me duele pensar que el mundo los está olvidando lentamente, que en algún momento las caras de las personas serán tan confusas como cuando les preguntas qué pasó el dos de octubre. Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla, una frase que cobró vida hace cinco años, cuando todos juraban que después de su violenta y opresiva historia el gobierno nunca más se atrevería a hacer tales cosas. Pero lo hicieron.

Si es cierto que nunca volverán, lo menos que podemos pedir es saber qué pasó. En dónde están. Aplicar la justicia a los responsables, que los libros de Historia lo cuenten y lo hagan más allá de dos párrafos escritos casualmente, para que nadie, nunca olvide… si hay algo que no podría soportar sería que olvidáramos.

Cómo quisiera que regresaran y les pudiéramos contar de la manera en que movieron a todo un pueblo. Les contaríamos, también, de los movimientos que hoy cambian el mundo: las mujeres en Oaxaca, arrancándole sus derechos al patriarcado y haciendo historia. Yo les diría cómo casi me caigo de la silla cuando me enteré y sentí que al fin algo estaba bien. Y cómo no, del movimiento mundial en contra del cambio climático liderado por una chica como cualquier otra. Es un sentimiento muy hermoso, el ver a las personas parar un poco en su camino y reflexionar. Hacerlas escuchar… ellos mejor que nadie entenderían lo que es tener la lucha tatuada en tu piel y en tu alma.

Quiero pensar que el mundo que nos dejaron no es el mismo al que hoy camino. Dicen que lo peor que alguien puede hacer es perder la esperanza; yo no sé si la mía se había ido o estaba escondida, tan sólo la siento viva, latiendo en mi corazón y en lo más profundo de mi ser. Y ahí la llevaré este viernes respondiendo al llamado de Greta Thunberg, este sábado exigiendo los derechos de las mujeres, el siguiente martes 2 de octubre contándole a cualquiera que me escuche lo que hace 51 años sucedió en la plaza de Tlatelolco.

Porque me niego a rendirme, me niego a aceptar que el mundo no puede cambiar… este, más que nunca, no es el momento para parar.

Por ellos. Por quienes se fueron y nunca recordamos. Por quienes seguimos aquí.

Itzia Ramos, estudiante de preparatoria. Ferviente defensora de la libertad y de los tacos al pastor con piña. Escribe poesía en su tiempo libre.

 

 

 

 

 

 

 

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