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Ciudadanos Emergentes…  La Oposición En El México Actual  

La oposición dentro de una democracia tiene entre sus funciones la de limitar al gobierno en turno, pero no solo eso, también debe promover el pluralismo y la convivencia en el disenso. Solo así se puede lograr el fin último de los servidores públicos: la búsqueda del mayor bienestar para la población.

By: Arturo  Ismael Ibarra

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Dentro de un régimen democrático, la oposición tiene entre sus tareas la de poner límites al gobierno en turno, para mantener el equilibrio entre las intenciones de la autoridad y el apego a la legalidad. El Presupuesto de Egresos de la Federación, la creación de la Guardia Nacional o la postura de México ante la situación política de Venezuela son temas que han provocado el rechazo de algunos miembros de los partidos políticos de oposición. Sin embargo, la crisis de legitimidad por la que atraviesan no les permite ser un contrapeso fuerte que logre que las medidas tomadas desde Palacio Nacional sean  informadas y objetivas.

De acuerdo con el jurista argentino Ricardo Haro, la oposición tiene tres funciones dentro de una democracia: colaboración, control y contestación. Una oposición sólida no se construye solamente a partir de votos en contra de las propuestas presentadas por el Ejecutivo y su partido político, sino también en la discusión con sus adversarios de los mecanismos con los que se solucionarán las problemáticas de un país. El pluralismo y la convivencia en el disenso son, en palabras de Haro, “presupuestos inexcusables de la democracia”. La oposición debe buscar gobernar desde la colaboración y asumir la responsabilidad de disentir y de apoyar buscando el mayor bienestar para la población.

Aunque no esté en el poder, la oposición necesita “hacerse oír, para debatir, criticar, denunciar, investigar, ilustrar a la opinión pública, mostrar cuál es la ‘politique de rechange’ y ejercer su derecho a convertirse en mayoría”, de acuerdo con Haro. Una oposición muda o ausente deja el camino libre para que las decisiones respondan únicamente a los intereses de un grupo político.

A mediados de la década de los setenta, el politólogo italiano Giovanni Sartori advirtió acerca de las “oposiciones irresponsables”. Según él, una oposición se comportará de manera responsable si está consciente de que tendrá que rendir cuentas. Por otra parte, “se espera que una oposición sea tanto menos responsable cuanto menos esperanzas tenga de gobernar”. Esto tiene como consecuencia que los partidos opositores débiles, en un intento por obtener beneficios de quienes están en el poder, olviden su tarea de control y antepongan sus intereses a los de la ciudadanía.

A pesar de que la sociedad civil ha exigido una revisión al dictamen de creación de la Guardia Nacional para evitar la militarización del país, el pronunciamiento de los partidos opositores no ha sido lo suficientemente claro.

En México no hay oposición, prácticamente es inexistente, lo que hay es una dramatización de una guerra «entre ranas y ratones» en la clase política involucrados los expresidentes panistas, con intromisiones de empresarios y magnates bananeros nacionales y lo que queda de los antaño partidos hegemónicos, vs. el obradorismo… guerra que solo sirve para chismes, dimes y diretes de muy baja o nula calidad de discusión, de hecho con ello te das cuenta (aunque muchos, en verdad mucha gente no) ambos bandos son lo mismo un solo bloque magnate neoliberal con una clase política de su propiedad que finge divisionismo, expresidentes que le entran a los caballazos todo para exacerbar y desquiciar a una masa fanatizada que no sabe que defiende un bando neoliberal nada más, pero cree que defiende a su «gallo ganador»; igual que le van a un equipo de fútbol defienden un personaje, defienden colores, e ignoran lo que realmente está haciendo el «nuevo gobierno» con el gobierno y los poderes, pero que más se asemeja a cualquiera de los viejos gobiernos, se les asemeja con la práctica neoliberal en todos los rubros… solo que eso sí ya es evidente que se practica el clientelismo cínicamente entregando migajas vendiendo propiedades federales y donando billetazos con culto a la personalidad ‘pejista’ como si el Pejeevangelista al exhibirse donando fuese un millonario (Güicho Domínguez) o estrella del espectáculo filántropo (Don Francisco), y con este escenario por supuesto que claro que las masas se vuelven fanáticas y más si les entrega el cheque bimestral, lo van a idolatrar aunque haya descarrilado el sistema de salud, aunque está descarrilando la ciencia nacional y no tenga horizonte, aunque descarriló la educación a cambio de obtener su leal sindicato de maestros personal… es un pequeño boceto de la 4T… para que esté más claro…

Un correcto ejercicio del poder político podrá existir cuando la oposición dirija la crítica también hacia sí misma. De lo contrario, será incapaz de ver los vicios que juzga en los otros. Algunos representantes de la oposición se han manifestado en contra del recorte presupuestal a las estancias infantiles, sustentado en sospechas de corrupción y malos manejos. No obstante, se trata de figuras que han estado vinculadas con la corrupción y opacidad que la actual administración denuncia, lo que le resta legitimidad a su postura.

En opinión de Salvador Camarena: “Mientras la oposición no comprenda que en ella no caben todos, así hayan logrado curules y escaños, que no tienen futuro si no revisan y se deslindan del pasado que resulta pernicioso y ofensivo, mientras no salden cuentas de la derrota, estarán condenados, y a suerte similar condenarán al país, a que Andrés Manuel le baste la sospecha y unos cuantos datos para instalar cuanta ocurrencia le venga en gana”. Por lo tanto, es necesario que la oposición se deslinde de la clase política que López Obrador crítica y rechaza, la misma en la que ellos trabajaron y cuyas dinámicas afianzaron.

Resulta conflictivo pensar que la oposición solo tiene que ser una y que esta incluye por igual secretarios de administraciones pasadas presuntamente relacionados con casos de corrupción y a miembros de la sociedad civil inconformes con el modo en que el presidente ejecuta sus planes. No es la primera vez que en la democracia mexicana existe un partido hegemónico. Hoy se requiere de una oposición partidista que actúe de manera diferente y no permanezca inerte ante los ejercicios absolutos del poder. Retomando a Haro, se necesita una “oposición lúcida y clarividente”, en el sentido de que “ilumine el proceso político” a través de la información, la experiencia, el conocimiento, la seriedad y la honestidad. Si los partidos políticos de oposición resultan insuficientes porque han perdido el respeto y credibilidad, habría que mirar hacia los organismos no gubernamentales, los políticos independientes y los ciudadanos que trabajan en otras maneras de refutar a quien está en el poder.

 

Arturo Ismael Ibarra Dávalos. Licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Catedrático de la misma. Preside la asociación civil Bien Común Michoacán y la sociedad civil Por la Mejora en el Ámbito del Trabajo (Laborissmo). Es Secretario General del Foro Política y Sociedad.

 

Correo electrónico de contacto arturoismaelibarradavalos@hotmail.com

 

 

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