COLUMNEROSLa cuarta Revolución

La Cuarta Revolución…El Estado contra la ciencia

México es el país de la OCDE con menor nivel de inversión en ciencia, tecnología, e innovación, esta representa solamente el 0.5% del PIB, mientras que China destina el triple de México con 1.5% del PIB, y Brasil, un país latinoamericano con similitudes a la economía mexicana, destina el 1%.

By: Manuel Ochoa

En México, la ciencia se ha desarrollado en un andamiaje institucional de universidades, institutos y centros de investigación. Gracias al trabajo de científicos mexicanos, en dichas instituciones se han desarrollado grandes innovaciones en beneficio de la humanidad como el tratamiento contra el cáncer por nanomedicina, la píldora anticonceptiva, la lluvia sólida, o la construcción de casas utilizando el sargazo. En los últimos días, el Estado, a través del propio Presidente, se ha lanzado en contra de científicos e investigadores, y se ha promovido un debilitamiento institucional sin precedentes.

No hay duda de que en México existe talento, en las universidades e institutos hay miles de jóvenes y académicos que diariamente trabajan en el desarrollo de innovaciones e investigación pionera tanto en ciencias exactas como en ciencias sociales.

México es el país de la OCDE con menor nivel de inversión en ciencia, tecnología, e innovación, esta representa solamente el 0.5% del PIB, mientras que China destina el triple de México con 1.5% del PIB, y Brasil, un país latinoamericano con similitudes a la economía mexicana, destina el 1%.

Peor aún son los indicadores de patentes per cápita o unidades de investigación y desarrollo, las exportaciones de tecnología cubren menos del 10% de las importaciones, y la balanza de pagos en tecnología tiene un déficit considerable y persistente a través de los años.

Mientras China, Estados Unidos, y la Unión Europea compiten entre sí por ser líderes en el desarrollo de inteligencia artificial creando marcos regulatorios para incentivar la inversión en la misma y buscando controlar sus efectos negativos, el Estado mexicano no ha realizado nada similar al respecto, ser líder en el desarrollo de inteligencia artificial será geopolíticamente clave.

El debilitamiento estructural institucional del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), a través de las políticas de austeridad cuyo ejecutor es la Secretaría de Hacienda, es un síntoma más de la búsqueda de concentración del poder a través del control de los recursos, incluso en áreas tan importantes para el desarrollo del país como la ciencia.

También es cierto lo que menciona el Presidente sobre la existencia de mafias con privilegios alejados de la realidad mexicana, sin embargo las acciones deberían ir en el sentido de aniquilar estas mafias y reformar la estructura legal que las permite, no atar de brazos a todo el sistema científico mexicano que causaría un grave daño al potencial crecimiento y desarrollo del país, que actualmente es una necesidad apremiante.

Debilitar lo público, como lo son las instituciones de investigación científica mexicanas, podría considerarse una de las mayores medidas neoliberales que pudieran existir. Lo público involucra la construcción social del bien común, debilitar estas instituciones sin ir realmente al fondo de la corrupción pasada y presente, es una medida que genera el peligro de destruir esta construcción social lograda a través de los años.

No hay país desarrollado en el mundo que haya logrado su crecimiento sin avance científico, denostar a quienes se dedican a la academia y la investigación sin distinción desincentiva el avance de este sector y el capital humano del mismo, que ya de por si es uno de los más débiles en contraste con el resto del mundo.

México necesita más inversión en ciencia, no menos, necesita instituciones más fuertes, no más débiles, y de ello dependerá en gran medida el crecimiento y prosperidad futura de nuestro país.

 

Botón volver arriba