Hablemos de … “La Extinción De Los Fideicomisos Públicos ¿El Arte De Desaparecer Dinero Del Pueblo?”

Columnero invitado

“En efecto, tenemos que hacer que el sistema

de recepción de pagos fantasma montado

alrededor del fideicomiso parezca real”

Alán Greenspan

(Segunda de cuatro partes)

ANÁLISIS GENERAL DE LOS FIDEICOMISOS FEDERALES

El 21 de octubre de 2020, el Congreso de la Unión aprobó la extinción de 109 fideicomisos federales, que representan 68 mil 400 millones de pesos; algunos de ellos son: Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología, Fondo de Innovación Tecnológica de la Secretaría de Economía, Fondo Sectorial Conacyt-Secretaría de Energía, Fondo de Desastres Naturales, Fondo de Financiera Rural, Fideicomiso Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), Fondo Sectorial para la Innovación, Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento, Fondo Institucional del Conacyt, Fondo Sectorial de Investigación Ambiental, Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral y Fondo Metropolitano, Fondo Nacional de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, así como el Fondo Sectorial de Investigación para la Educación; entre otros.

            Mucho se ha dicho ya sobre la extinción de estos últimos fideicomisos, pero nada concreto ni comprobable hasta ahorita; con la finalidad de que usted estimado lector tenga un panorama más completo para analizar y sacar sus propias conclusiones sobre el tema en cuestión, expongo a continuación cifras, datos e información los fideicomisos en general, que fue obtenida directamente de las Cuentas Públicas (informes financieros y otros) del Gobierno Federal por los Ejercicios Fiscales 2017, 2018 y 2019, como sigue:

            A la fecha existen 375 fideicomisos federales, que representan un monto total de 835 mil 477 millones de pesos, esto es el 16% del total del presupuesto público federal; 337 de ellos, es decir, el 90% de estos recursos que representan 772 mil 63 millones de pesos, se concentran en fideicomisos considerados No Entidad Paraestatal o sin estructura orgánica; lo que implica amplios riesgos de opacidad ya que éstos no cuentan con suficientes mecanismos de control interno; estos fideicomisos se destinan principalmente a tres rubros: 1) Cinco fideicomisos para la estabilización financiera, como el Fondo de Estabilización de Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF); 2) 38 fideicomisos de infraestructura pública, como el Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN) y 3) Diversos fideicomisos de apoyos financieros, como el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE).

            A pesar de la opacidad con que se manejan y el alto riesgo de desvío de recursos que representan estas figuras, las aportaciones o transferencias del Gobierno Federal a estos fideicomisos se incrementaron en un 62% del año 2013 al 2016, en particular a otros fideicomisos públicos y a fideicomisos constituidos por entes privados y las entidades federativas, lo más sorprendente es que difícilmente se auditan, es decir, no rinden cuentas.

            Las auditorías federales se ordenan o se evaden desde la Cámara de Diputados Federales, a través de la Auditoria Superior de la Federación, cuando este órgano fiscalizador ha realizado auditorías a dichos fideicomisos ha realizado muchos y constantes señalamientos sobre los riesgos de su opacidad y manejo discrecional; por ejemplo, que la falta de estructura en los fideicomisos y la posibilidad de que sus Comités Técnicos -los que toman las decisiones-, al estar integrados por entes privados, propicia la opacidad y la discrecionalidad en su administración, también que la falta de mecanismos de control interno que supervisen sus erogaciones, así como la contratación de financiamientos que no son considerados como parte del gasto público, provoca que los recursos se vuelvan oscuros, ociosos, con un manejo discrecional y sin revisión, al antojo de sus directivos. Sin embargo, estas observaciones no han sido atendidas por las entidades que los administran, siendo solapadas por funcionarios públicos de altos niveles en las administraciones públicas de los años señalados y anteriores; estos riesgos son constantes y van en aumento con el paso del tiempo.

            Si los fideicomisos operados por el Ejecutivo Federal son oscuros y discrecionales, los manejados por otros poderes, órganos autónomos y entidades federativas son además de esto, absurdos, innecesarios y hasta ridículos, como ejemplo los siguientes:

PODER LEGISLATIVO:

  • Para apoyar la construcción y equipamiento del nuevo recinto de la Cámara de Senadores.

PODER JUDICIAL:

  • Pensiones complementarias para servidores públicos de mando superior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
  • Fideicomiso para el mantenimiento de casas habitación de Magistrados y Jueces.
  • Fideicomiso pensiones complementarias de Magistrados y Jueces jubilados.

TRIBUNAL ELECTORAL DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN:

  • Fideicomiso de apoyos médicos complementarios y de apoyo económico extraordinario para los servidores públicos del Poder Judicial de la Federación, con excepción de los de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

COMISIÓN FEDERAL DE COMPETENCIA ECONÓMICA:

  • Fondo para solventar las contingencias derivadas de juicios laborales de la Comisión Federal de Competencia Económica

El Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, es un fideicomiso considerado No Entidad Paraestatal, cuyo objeto es la implementación de medidas para garantizar la seguridad e integridad de este sector en alto riesgo de vulnerabilidad. Sin embargo, no es posible conocer la forma en la que se ejercen sus recursos, el tipo de medidas que se implementan ni las empresas que proveen las medidas de protección y seguridad, ya que esta información ha sido reservada por la autoridad con el argumento de que divulgarla pondría en riesgo la seguridad de los proveedores y los beneficiarios. Aquí podemos percibir una razón por la cual, la mayoría de los medios de comunicación beneficiados con este fondo, han emprendido una guerra mediática sucia en contra de la determinación de la desaparición de algunos fideicomisos como este.

Otro claro ejemplo de ello, pero de otro sector poderoso, es el Fondo Mexicano del Petróleo, que también es un fideicomiso considerado No Entidad Paraestatal pero cuyo fin es administrar los ingresos petroleros del Estado mexicano para transferirlos a otros fideicomisos, mismo que debido a su estructura, permite que estos ingresos sean administrados por particulares.

Continuará…

M.A. Saúl Mora Padilla

Titular Del Despacho Jurídico Contable

Smp Y Asociados Consultores S.C.

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